El castigo del exilio
Por: Angélica Vázquez del Mercado
Fecha: 30/05/2013
Ultrajado por la enfermedad, el viejo dictador hacía hasta lo imposible por no desfallecer en su cama. Sabía que no moriría por el dolor de muelas que lo acometía, peor que la caballería francesa a la que soportó durante la batalla de Puebla, un lejano 5 de mayo de 1862. En aquella ocasión, como dijo Benito Juárez, la sangre mexicana corrió, “en defensa de la libertad y la independencia naci...