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La revolución / Hechos

Nombre verdadero de Madero

Por: Alejandro Rosas

A partir del asesinato de Francisco I. Madero, en febrero de 1913, un sinnúmero de leyendas se construyeron en torno al significado de la “I” que lleva su nombre. Para sus detractores, que siempre lo consideraron un loco idealista, la “I” significaba Inocencio –como apareció erróneamente en su acta de defunción; otros, luego de contemplar la cadena de errores cometidos durante su gobierno, le dieron una nueva connotación: Ingenuo. 
Con el paso del tiempo, la historia oficial se encargó de enterrar su verdadero nombre y casi todas las generaciones que estudiaron la revolución mexicana durante el siglo XX, crecieron con la seguridad de que la “I”, de Madero era de Indalecio. 
En pleno siglo XXI, mucha gente sigue creyendo esta versión, la cual está completamente equivocada. Don Francisco Madero Hernández y doña Mercedes González bautizaron a su primogénito con el nombre de Francisco Ignacio en honor al santo de Asís y al fundador de la Compañía de Jesús. Con el tiempo corrió la versión de que al adoptar la doctrina espírita como el motor de su vida (1891), Madero renegó de su segundo nombre por el mal recuerdo que tenía de sus años de estudiante con los miembros de la orden de san Ignacio de Loyola –los jesuitas- en Saltillo, por lo cual adoptó el nombre de Indalecio. Sin embargo, no existe documento alguno que de sustento a esta versión. 

De lo que sí existe prueba documental es que la “I” corresponde al nombre de Ignacio. En el archivo parroquial del templo de Santa María de las Parras, Coahuila –lugar donde nació el 30 de octubre de 1873-, existe el documento que prueba que Madero fue bautizado bajo el nombre de Francisco Ignacio. El archivo del estado de Coahuila, corrobora esta versión, ahí se guarda la copia certificada del acta de nacimiento donde se comprueba que la “I” es de Ignacio, aunque por entonces Ignacio podía escribirse indistintamente con “Y” o con “I”.

En 1966, en una entrevista, Raúl Madero, hermano del presidente extinto, señaló: “Las conversaciones de paz habían comenzado [refiriéndose a los hechos de 1911]. Por el lado revolucionario participaban Sánchez Azcona, Gustavo Madero, Federico y Roque González Garza, Alfonso Madero y naturalmente Francisco Ignacio, cuyo segundo nombre quiero puntualizar, porque casi nadie lo conoce y se le atribuyen muchos, al capricho de cada quien.”

 

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