Los villancicos navideños novohispanos

La Nueva España - Vida Cotidiana

La música es un acompañante fundamental en los rituales humanos, pues su cualidad sonora permite construir ambientes propicios para la expresión de la fe, la fiesta, la relajación, concentración o comunión. En Nueva España la música litúrgica siguió los cánones estéticos europeos y acompañó al proceso evangelizador y la celebración de cada ceremonia religiosa.

Las fiestas de Navidad, con gran importancia para el calendario religioso, se acompañaron de música especial y los villancicos se implementaron como parte de estos rituales. Éstos tenían la característica de estar compuestos por poemas líricos de métricas variadas creados para ser cantados, por lo que fueron una conjugación entre la literatura y la música. Los más antiguos villancicos novohispanos que se conservan hasta el día de hoy gracias a la tradición escrita datan de los siglos XVI y XVII, y se componían de una estructura con un estribillo que se repetía después de cada copla, y su estructura poética estaba supeditada completamente al acompañamiento musical.

Aunque los villancicos se arraigaron en las celebraciones religiosas navideñas y es muy probable que estuvieran presentes en las celebraciones populares, sólo se lograron conservar los que formaron parte de la literatura culta. Su utilización en las ceremonias litúrgicas europeas data de mediados del siglo XVI según quedó registrado en un escrito de Francisco Guerrero, maestro de la capilla de la catedral de Sevilla quien refirió la obligación de los religiosos de componer los villancicos navideños, y rápidamente llegaron a los territorios de ultramar del imperio español.

En el archivo de la catedral de Nueva España se encuentra un documento fechado en 1589 que conserva un listado con más de cien villancicos y canciones litúrgicas especiales, lo que demuestra la implementación de esta música especial para la celebración navideña. También se ha registrado que a medidados del siglo XVII en todo el territorio novohispano se adquirían cuadernillos de dos a ocho hojas con los villancicos impresos, y en algunos templos se repartían entre los asistentes a las ceremonias para que acompañaran al coro, además de que era común que se vendieran en las calles.

Sin embargo, la composición de villancicos que no eran propiamente litúrgicos se popularizó, y también se compusieron coplas que llegaron a preocupar a las autoridades novohispanas, pues consideraron que debían mantener el control de la creación de villancicos para evitar que esta música especial para la ritualidad se convirtiera en una expresión profana. Por eso en los Concilios Provinciales de 1555 y 1565 y 1585 se manifestó la necesidad de que todas las composiciones como bailes, canciones o representaciones para Navidad, Corpus Christi u otras celebraciones, debían ser mostradas al prelado para que éste las aprobara previamente.

Debido al control implementado por las autoridades, los villancicos novohispanos fueron centralizados y los pliegos con las letras autorizadas por el Santo Oficio se imprimieron sólo en México y Puebla y se distribuyeron en las catedrales más importantes: México, Puebla, Valldolid de Michoacán y Oaxaca. A diferencia de algunos casos de la Península española, en donde incluso se llegaron a abrir procesos en cotra de órdenes religiosas por villancicos profanos, en Nueva España hubo mayor control sobre los versos que se cantaban en fechas navideñas y otras celebraciones religiosas importantes.

Sin embargo, la expresión popular que se manifestó con la composición de villancicos era difícil de controlar, pues a fin de cuentas eran creaciones espontáneas hechas para el ambiente festivo de la Navidad. Los villancicos autorizados, que formaron parte del ritual oficial fueron los que se plasmaron por escrito, pero el interés de las autoridades por controlar a los cánticos navideños es un indicio de que en la navidad y otras celebraciones hubo cantos profanos no autorizados como formas de expresión social.

Villancicos, qve se cantaron la Noche de Navidad en la Santa Iglesia Cathedral de Huesca, año de 1672 (Pliegos de villancicos en la British Library):

Por amor / ha nacido Dios
Mi Dios recién nacido, / bien os adoro yo
Entra un sordo voceando / por el portal
Ya que en el portal ha entrado, / dígame si está contento
Que al remedio se oponga / mi mal infeliz
Que nuestra culpa blasone / de que no estuvo hasta aquí
Gitanillo, el regozijo / la noche de Navidad
Gitanillas alegres, / bailas y cruzar
Danoz eza mano / Niño celeztial