Valses mexicanos

Música - Obras

       

"Cuando escuches este vals

haz un recuerdo de mí,

piensa en los besos de amor

que me diste y que te di.

Si alguien pretende robar

tu divino corazón

dile que mi alma te di

y la tuya tengo yo.

Letra de “Cuando escuches este vals” de Ángel J. Garrido.

 

La palabra vals proviene del alemán walzer (wälzen), que significa girar o rodar, y da nombre a un baile que surgió en el Tirol hacia el siglo XII.

            Los valses llegaron a México en 1810, con su cadencia acompasada, sólo para provocar el escándalo entre los celosos centinelas de las buenas costumbres de la época. En 1815, la casta sociedad virreinal hacia eco ante las denuncias que llegaban al Santo oficio acerca de un “pecaminoso e inhonesto baile introducido en el día con el nombre de vals […] que ha transportado a este reino las corrompidas máximas de la desgraciada Francia”.

            A partir de 1864, con el nombramiento de Maximiliano de Habsburgo como emperador de México, el hasta entonces “inhonesto baile” se convirtió en uno de los géneros más populares del país.

            El vals mexicano comenzó a desarrollar características propias: disminuyó el vértigo y la rapidez de la danza y encontró un ritmo más lento y apto no sólo para ser bailado sino para ser escuchado. La mayoría de las partituras originales de esta música, fueron escritas para piano, sin embargo muchas de ellas se convirtieron en versiones orquestales.       

            El porfiriato enmarcó la época de oro del vals mexicano. “Dios nunca muere”, de Macedonio Alcalá;  “Rosalía”, de Quirino Mendoza y Cortés; “Club Verde”, de Rodolfo Campodónico; “El Faisán” de Miguel Lerdo de Tejada; “Alejandra” de Enrique Mora Andrade y el mundialmente famoso “Sobre las Olas” de Juventino Rosas, son algunas de las composiciones que incluso han conservado popularidad hasta nuestros días.

            “Sobre las olas” fue compuesto en 1888, su nombre original era “Junto al manantial”. Para pagar sus deudas, Juventino se vio obligado a vender los derechos de su obra por tan sólo 45 pesos a la casa Wagner & Lieven.

            Los valses mexicanos también se han distinguido por sus letras con contenido, en su mayoría, amorosos, que eran escritas en ocasiones por los propios compositores y en otras por poetas.

            Entre los valses que fueron muy populares también por sus letras, se encuentran: “Cuando escuches este vals” de Ángel J. Garrido; “Morir por tu amor” de Belisario de Jesús García y “Dime que sí” de Alfonso Esparza Oteo.