Ser madre para la prensa del siglo XIX

Literatura - Obras

El tema resultaba por demás atractivo. En medio de las cuestiones políticas que comenzaban a dirimirse en la prensa por la sucesión presidencial de 1910, los redactores del Diario del Hogartomaron algo de tiempo para dedicar las páginas del prestigiado periódico a la fuente inagotable de toda inspiración: la mujer. En su edición del 7 de febrero de 1909, el diario se preguntaba: “¿Cómo definir a la mujer?”.

Para los poetas la mujer se cristalizaba en un verso, en las estrellas, en el agua transparente o en el firmamento. Para los novelistas la mujer era seducción, encanto, arrebato y belleza. Esencia doble, cuerpo y alma. El resto de los mortales podía considerar a la mujer desde una perspectiva más terrena: esposa, amiga, confidente, compañera, amante, madre, hija.

En todos los casos, el término “amorosas”, las abarcaba. El Diario del Hogar, sin embargo, establecía una curiosa definición que comprendía casi todas las ciencias naturales conocidas hasta entonces.

“Geográficamente considerada, es una catarata, que como la del Niágara, nos asusta y nos atrae al contemplarla. Astronómicamente, es un astro encantador, rodeado, como Saturno, de un anillo de oro que gira en una órbita muy limitada. Físicamente es el poder legislativo que se impone al ejecutivo; y partido constante de la oposición. Magnéticamente es una brújula que sirve de guía al hombre en su peregrinación por el mundo. Botánicamente, es una hermosísima planta que produce a la vez flores y espinas, frutos dulces y amargos, dando aroma de vida y jugo venenoso. Zoológicamente, es un lindísimo bípedo, a veces indomable”.

Obra de la naturaleza, la mujer se reflejaba en cada una de las ciencias de un modo absoluto. Los secretos de su alma, el sentido del humor de su espíritu y la fortaleza de su carácter permitían definirla también en otros términos: “Teológicamente, es un dogma incomprensible, ante el cual hay que doblegarse sin razonar, cerrando los ojos y prestando fe a lo que nos dicen porque de lo contrario se incurre en su indignación. Espiritualmente, es el ángel o demonio del hogar doméstico, el consuelo o desesperación de muchas almas”.

¿Cómo definir a la mujer? Cientos de miles de palabras podrían escribirse para encontrar una respuesta. Y quizá por su propia naturaleza –generosa, dulce, profunda y misteriosa-, es quizá la única pregunta que nunca encontrará respuesta.