Por traidores e impíos

Aires libertarios - Hechos

En julio de 1812, a casi un año de la muerte de Hidalgo, José Ignacio Rocha, notificó que las cabezas de los jefes insurgentes habían sido colgadas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, como escarmiento:

Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Ximénez insignes facinerosos, y primeros caudillos de la insurrección que robaron los bienes del culto de Dios y el real erario, saquearon y arruinaron las casas y haciendas, derramaron con la mayor atrocidad la inocente sangre de sacerdotes fieles, y magistrados justos, de sus conciudadanos, amigos, y parientes. Arrojaron por las calles y los campos desnudos, insepultos, y para pasto de las fieras. Los venerables cadáveres de aquellas víctimas de su furor ahuyentaron a los prelados de sus iglesias, rebelaron contra las legítimas potestades, divina y humana. Para sustituir la impiedad, desolación y anarquía, [han sido clavadas] aquí, por mandado del señor general don Félix María Calleja del Rey ilustre vencedor de Aculco, Guanajuato y Calderón y restaurador de la América serán el testimonio de la Justicia y el escarmiento de los impíos, traidores, rebeldes, ladrones y asesinos.

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