Poesía y palabra, voz exacta de Paz

Literatura - Personajes

 

 “En la época en la que yo lo conocí se reía mucho, se vestía muy mal. Como era delgadito le sobraba un cacho de cinturón. Tenía un diente un poquito encimado de otro -ya luego se puso todo perfecto-. Tenía el pelo muy bien plantado… eso en lo físico, pero también era un hombre muy alerta, muy inquisitivo y cálido…”, así recuerda Elena Poniatowska al joven Octavio.

Octavio Paz Lozano nació el 31 de marzo de 1914. Se inició muy joven en la literatura; en aquellos días en que abordaba todos los días el tranvía en la terminal de Mixcoac para asistir a la Escuela Nacional Preparatoria en San Ildefonso. Leía vorazmente y escribía poemas que después leía con entusiasmo ante sus amigos y maestros.

 En 1931, con apenas diecisiete años publica su primer poema “Cabellera”. Ese mismo año participó en la fundación de una revista estudiantil Barandal (1931 – 1932) hecho que marcó el inicio de su colaboración en muchas otras más:  Cuadernos del Valle de México, Taller poético, Taller, El hijo pródigo, Plural y Vuelta. En 1933 publica Luna silvestre 1933  y en 1936 ¡No pasarán!, poesía comprometida con la causa de la Guerra Civil española. 

 En su libro Las esencias viajeras, Carlos Monsiváis cita una reflexión de Paz acerca de su inició en la poesía: “pese a su precocidad, Octavio Paz se considera poeta tardío: ‘nada de lo que escribí en mi juventud me satisface. En 1933 publiqué una plaquette y todo lo que hice durante los diez años siguientes fueron borradores de borradores. Mi primer libro, mi verdadero primer libro, se publicó en 1949: Libertad bajo Palabra’”.

“La poesía mueve al poeta como el viento a las nubes quietas: siempre más allá de lo desconocido”, escribe Paz en su ensayo “Sobre la poesía” (1957).

 Para Paz la poesía es una necesidad, un vehículo que permite al hombre salir de su mismo y conocer al otro. Reconoce que la vida se conforma de hechos poéticos que no necesariamente son un poema. La poesía está presente en la naturaleza, en las tradiciones, los ritos, en la vida cotidiana. En las palabras están escondidos todos los secretos, por eso el poeta aconseja:

Las palabras

Dales la vuelta

cógelas del rabo (chillen, putas),

agótalas,

dales azúcar en la boca a as rejegas,

ínflalas, globos, pínchalas,

sórbeles, sangre, y tuétanos,

sécalas

cápalas,

písalas, gallo galante,

tuérceles el gaznate, cocinero,

desplúmalas

destrípalas, toro,

buey, arrástralas,

hazlas, poeta,

haz que se traguen todas sus palabras.

 Después de Libertad bajo palabra, Octavio Paz  comenzó un juego con las palabras. Experimentó con ellas: sus dimensiones, significados, significantes y formas. Blanco (1967) -libro objeto en forma de acordeón-, Topoemas (1968) y Discos visuales (1971), son ejemplos de su investigación con el caligrama, la poesía concreta y la poesía visual.

 Tras descubrir el surrealismo, Paz se consolida en una nueva vanguardia y formuló una pregunta cuya respuesta perseguiría siempre: ¿no es mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?