"Pero sigo siendo el rey"

Música - Personajes

José Alfredo Jiménez nació en Dolores Hidalgo, Guanajuato, el 19 de enero de 1926. José Alfredo Jiménez Sandoval, alias “el Feyo”, mostraba talento para dos cosas: la música y el fútbol. Cuando tenía 18 se destacó como portero, por su buena estatura y su complexión. Llegó a jugar en primera división con los clubes Oviedo y Marte.

            En aquella época su vida era atrapar la pelota, trabajar como mesero en un restaurante de antojitos yucatecos y cantar; componer y cantar. Junto a Jorge Ponce y los hermanos Enrique y Valentín Ferrusca, formó el cuarteto José Alfredo y los Rebeldes, que se dio a conocer cantando en serenatas, reuniones y fiestas de cumpleaños.

            En 1948 debuta en la radio y se olvida por completo de las canchas y la mesereada, para dedicarse a los escenarios y a los estudios de grabación. Se volvió cantante, compositor y actor de tiempo completo.

            José Alfredo le cantaba a México y a sus mujeres. A pesar de su intensa actividad como cantante y compositor, siempre se daba tiempo para la conquista y la parranda. Su compañera preferida de gallo era Chavela Vargas, con quien, dicen, se entendía muy bien porque podían dialogar de “borracho a borracho”. Sus juergas eran legendarias y hay quienes afirman que nunca se sabía si la serenata que llevaban era para la novia de Chavela o para la novia de José Alfredo.

            En 1952 se casó con Paloma Gálvez, veracruzana con quien tuvo dos hijos. Pero el compositor no sentó cabeza, vivió una vida de excesos. No en balde fue bautizado como el patrono de las cantinas. En ellas cantó, bebió, bailó, amó y compuso muchas canciones como “El Rey”, “Cielo rojo”, “Te solté la rienda”, “Caminos de Guanajuato”, “Qué bonito amor”, “Ella”, “La media vuelta”, “Cuando lloran los hombres” y muchas otras.

            Dejó un legado de aproximadamente 300 canciones registradas que con el tiempo han quedado instaladas en el corazón y la memoria del público que las sigue cantando en toda ocasión.

            Murió el 23 de noviembre de 1973, a los 47 años, víctima de una cirrosis hepática. Su última aparición en público fue en el programa, “Siempre en Domingo” cantando su canción “Gracias”, al lado del mariachi del Tenampa.

            “¡A José Alfredo no se le despide con rezos y llantos!”, dijo el “indio” Fernández en un homenaje póstumo,  “¡se le despide cantando!.  Porque de José Alfredo Jiménez aprendimos a cantarle a todo, también a nuestras derrotas y desgracias”.