Patriotismo infantil

Datos Curiosos

Alejandro Rosas

El proyecto era sencillo: las escuelas colocarían altavoces dentro de sus planteles y durante sesenta minutos –en cadena nacional- los niños escucharían algo similar a la “Hora Nacional” pero infantil. El espacio estaría dedicado fundamentalmente a inculcar en los alumnos “sentimientos de amor a la Patria, a su hogar y respeto y gratitud por sus maestros”.

          Así lo propuso don Hipólito Salazar en un proyecto enviado al presidente López Mateos en 1961, donde se quejaba de los dos principales medios de comunicación: “Lamentablemente hasta ahora, poco o nada se ha hecho en el aprovechamiento enorme que puede proporcionar al pueblo y a la niñez mexicana la Radio y la Televisión, ninguno de estos maravillosos inventos se ha utilizado para difundir la cultura y sí para depravar las costumbres y degenerar el buen gusto... solo han cooperado lastimosamente para acrecentar la ignorancia del pueblo”.

          De acuerdo con el proyecto de don Hipólito, durante una hora los estudiantes recibirían información sobre “los trabajos más sobresalientes que hayan ejecutado los niños”; las buenas obras, las acciones dignas de reconocimiento e incluso, como escarmiento, se difundiría el mal comportamiento de algunos planteles; también contemplaba otorgar información acerca de festivales y eventos culturales organizados a favor de la educación. La hora cerraría con el más puro acto de civismo: la entonación del Himno Nacional.

          Según la propuesta –que terminaría por dormir el sueño de los justos en el Archivo General de la Nación-, los altavoces para las escuelas públicas serían proporcionados por el gobierno de la República, y “las escuelas particulares que hacen un colosal negocio impartiendo la enseñanza” los instalarían por su cuenta.

          A once años de su primera transmisión, y a pesar de su innegable éxito, la televisión mexicana recibía severas críticas. “La mayoría de sus programas –señalaba don Hipólito en 1961- forjados con falsos valores artísticos, patrocinados por fuentes de vicio, cancionistas aburridos sin la menor chispa de gusto, payasos sin gracia e insolentes, mujeres tontas, sin más mérito que poseer la cara bonita y formas seductoras pero carentes de pudor son los factores contribuyentes que en un cuarto de hora ganan lo que no gana un abnegado maestro en un mes.” Más de cincuenta años después, México sigue sintonizando el mismo canal.