Origen geológico del territorio mexiquense

Estado de México - Geografía

Para tratar el asunto del origen geológico del Estado de México es conveniente dividir su territorio en dos grandes provincias fisiográficas: la del Eje Neovolcánico y la de la Sierra Madre del Sur. La primera cubre la mayor parte del estado, al centro, norte, oriente y noreste.

El Eje Neovolcánico tuvo su origen durante el Cenozoico Superior (Terciario Medio), cuando un gran número de volcanes comenzaron a emitir todo tipo de rocas ígneas con derrames de lava, hace unos 35 millones de años. A finales del Mioceno (siete millones de años) la actividad volcánica dio origen a las sierras de las Cruces y Nevada; en esta última se encuentran los grandes volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

Los últimos episodios volcánicos del Pleistoceno y el Cuaternario fueron los casos de la Sierra de Chichinautzin (dos a tres millones de años), que abarca parte del Estado de México en el municipio de Ocuilan. El origen del Eje Neovolcánico ha sido relacionado a la subducción de la Placa de Cocos, debajo de la corteza continental de México, la que originó los magmas que ascendieron a la superficie terrestre como lavas.

La Provincia de la Sierra Madre del Sur abarca la porción sur y suroeste del estado y su origen geológico es diferente. Sus rocas son más antiguas, del tipo metamórficas del Triásico. Hay también rocas del Cretácico, de tipo sedimentarias (calizas y lutitas). Posteriormente, la Sierra de Nanchititla se levantó en el Terciario, producto de erupciones volcánicas. Esta región está también relacionada con la Placa de Cocos, la que produjo el alzamiento de sus sierras y los geólogos la consideran como parte de la Plataforma Morelos-Guerrero, con existencia de depósitos marinos mesozoicos que datan de más de 135 millones de años.