Mitos y leyendas

Jalisco - Cultura

En el municipio de Mexticacán, Jalisco, pasando Cañada de Islas, se encuentran las pinturas de la capilla de Flamacordis. Nadie sabe a ciencia cierta quién las realizo, sin embargo la imagen del Niño de Flamacordis hace milagros, y también tiene su leyenda.

 

Cuentan que hace muchísimos años, llegó un joven casi niño, indígena, pobre y desamparado, buscando refugio. Contó a los frailes de aquel entonces que había caminado durante días y noches apenas sin comer; necesitaba descansar, les pidió dormir una noche en la iglesia comprometiéndose a continuar viaje bien temprano. Al principio los religiosos se negaron, recién habían terminado de construir el edificio, desconfiaron, pero al ver el estado de agotamiento del muchacho, aceptaron finalmente y pasó la noche solo en el templo.

 

A la mañana siguiente fueron por él para despertarlo, les preocupaba que hubiese pasado algo en el recinto con los detalles interiores todavía frescos. Buscaron por todos lados y no lo encontraron, a pesar de que las puertas estaban cerradas por fuera. ¿Por dónde salió?, se preguntaban atormentados, sin percatarse del extraordinario cambio en las paredes y techo que acontecía.

 

Fue entonces cuando descubrieron las pinturas por toda la capilla de Flamacordis; azuladas y mágicas en su manera de tratar paisajes insólitos, increíbles en diversidad y cantidad; hechas en tan poco tiempo por el niño y sin ayuda alguna. Se corrió la voz y poco a poco la imagen del Niño de Flamacordis comenzó a ser venerada; los más pobres e indígenas eran socorridos sin demora. Viajeros curiosos se daban cita y Mexticacán entonces, fue lugar de peregrinaciones.

 

Según la leyenda nadie supo quién fue el indígena que llenó el interior del templo con tan impresionante obra. Milagro divino, dijeron todos, y así quedó para la historia.