Mitos y leyendas

Jalisco - Cultura

El Rincón del Diablo, afirma la leyenda, fue un lugar destinado a las más extrañas especulaciones. Todo comenzó en la Guadalajara virreinal, cuando en la huerta del Convento de Dominicas se construyó un espacio cercano a la recámara de la Maestra de Novicias; este lugar que se había preparado para el noviciado, fue el caldo de cultivo para esta historia.

 

Cuentan que una noche, sin luna y quieta, la religiosa encargada de las novicias se despertó alarmada a causa de suspiros, gritos y blasfemias que salían sin permiso del susodicho cuarto recién construido. La religiosa, colocando una silla, pudo ver lo que después fue motivo de espanto: una larga mesa toda de negro con cuatro velas del mismo color, sostenidas en cráneos humanos, iluminaban a varias mujeres desnudas, copa en mano, que azotaban en éxtasis a un Santo Cristo de Marfil, tendido y tieso sobre la mesa.

 

La maestra, arrebatada, corrió por la abadesa y esta a pesar de sus años, subió a la silla; después de un tiempo observando el aquelarre, mandó llamar al mayordomo del convento que también trepó a la silla para ver la excitante escena; apenas amaneció, avisaron al Obispo de Guadalajara.

 

El Obispo llamó a los oficiales del Santo Oficio, y el Tribunal de la Inquisición se trasladó hacia un lugar cercano al Rincón del Diablo para sorprender a las diabólicas mujeres. No tardaron en aparecer figuras encapuchadas dispuestas a reanudar el ritual; a la voz de ""¡Dense al Rey, paso al Tribunal!"", empujaron la puerta de acceso; entre brujos e inquisidores se armó una batalla ganada por estos últimos, que no tardaron en encarcelar a los pecadores.

 

Caballeros respetables y nobles damas fueron juzgados sin mucho escarmiento, pues la clase privilegiada estaba envuelta en el escándalo. El lugar quedó como sitio del diablo y los lugareños al pasar, mirando al cielo, marcaron el espacio como territorio infernal. En esta finca actualmente se encuentra la Secretaría de Turismo del Estado de Jalisco.