Maternidad y futbol

La época de las crisis - Vida Cotidiana

Nunca antes el estadio Azteca había lucido tan lleno para un partido de futbol femenil: 60 mil almas. Más aún, dicen que, a la fecha, nunca un partido de futbol femenil ha contado con tal nivel de audiencia.

Era el año de 1971, el segundo mundial de futbol con equipos integrados sólo por mujeres pero sin reconocimiento de la FIFA.

El mundo apenas hizo caso de aquel partido. En México, daba pie más a la broma y a la guasa, a los chistes machistas y misóginos, a los cartones en periódicos y revistas en los que las futbolistas eran dibujadas o bien como machorras, o bien como voluptuosas damas que se tomaban ""muy a pecho"" el deporte. Sin embargo, a la distancia, aquel encuentro fue doblemente significativo.

Por un lado, habla de la mentalidad predominante, de la lentitud con la que avanzaba no se diga el feminismo que pasaba entonces por la llamada ""Segunda ola"", sino el respeto a los derechos humanos, la tolerancia, etc., etc.

La mujer, se decía, está hecha para ser madre, por lo que cualquier otra actividad distinta al cumplimiento de ese objetivo es reprobable. Por siglos, su papel fue el de la maternidad como el del hombre fue el de ser proveedor. De ahí que debía estar dedicada al hogar y no al trabajo, para el que, de todos modos, carecía de capacidades. ¿Una mujer haciendo deporte? Tan solo como hobby y en todo caso, sólo aquellos que destacaran sus atributos femeninos. O sea, no el futbol, deporte de hombres.

Y, por otro lado, nos habla justamente de la ruptura que venía en camino, de la inercia por el cambio y la transformación de la sociedad. Aquel encuentro de futbol simbolizó la transición en la que el mundo estaba involucrado: el derecho de las mujeres a elegir hacer lo que deseara sin la atadura del género, es decir, de los roles impuestos por la sociedad; a redefinir la feminidad y el ser mujer, más allá de las características físicas.

En los setenta estaba en discusión la maternidad voluntaria, el derecho absoluto de toda mujer sobre su cuerpo, a disfrutar su sexualidad, a elegir su modo de vida, a obtener la misma remuneración por su trabajo que un hombre.

Pero era solo el principio y de entonces a la fecha los cambios se han dado de manera desesperantemente lenta. La FIFA no organizó un mundial femenil sino hasta 1991. Las jugadoras perciben salarios infinitamente menores a los de un jugador.

En México, el reconocimiento legal de la maternidad voluntaria se dio hasta hace pocos años y no en todo el país. Muchos y muchas piensan que la mujer solo está ""completa"" cuando es madre.

Por cierto, México jugó la final en 1971 contra Dinamarca: perdió 3-0. Pero le ganó a Argentina, Inglaterra e Italia, ¿eso cuenta?