Magnate petrolero: Weetman Pearson

La revolución - Hechos

Cuando llegó a México por primera vez, en 1889, Weetman D. Pearson era un exitoso contratista inglés. Las relaciones con la clase política del Partido Liberal de su país le valieron el ascenso a la Cámara de los Lores y el título de lord Cowdray. Su firma constructora, S. Pearson & Son, tenía en su historial varias obras portuarias, hidráulicas y ferrocarrileras realizadas por encargo de gobiernos y particulares en distintas partes del mundo.

Díaz lo contrató para llevar a cabo las obras del Gran Canal del Desagüe de la ciudad de México (1889), la reconstrucción de los puertos de Veracruz (1895), Coatzacoalcos (1896) y Salina Cruz (1899) y el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec (1896-1907). Pero fue el petróleo, con creces, el más importante y rentable de todos sus negocios mexicanos.

En 1901, durante la ejecución de las obras del Ferrocarril de Tehuantepec, los trabajadores de la S. Perason & Son, dieron la noticia de la existencia de varios depósitos de alquitrán en las cercanías de San Cristóbal. Pearson ordenó la adquisición de grandes extensiones de terrenos en la región del Istmo. Contrató un equipo experimentado de perforadores y administradores norteamericanos, y en 1904 obtuvo su primera producción, la cual, aunque no fue abundante en escala comercial, le animó a construir una refinería en Minatitlán.

Convencido de las potencialidades de los campos mexicanos, Pearson continuó la búsqueda de yacimientos más ricos trasladando sus operaciones al norte de Veracruz. En mayo de 1908, el pozo de Dos Bocas, en San Diego de la Mar, brotó con una fuerza sin precedente de 100 mil barriles diarios. Aunque un incendio acabó con toda su producción y lo dejó completamente seco, el descubrimiento convenció a Pearson de intensificar y expandir sus operaciones. En agosto organizó una compañía distribuidora independiente de la S. Pearson & Son, la Compañía de Mexicana de Petróleo El Águila, con la cual entró firme y decididamente al negocio de la distribución al menudeo de productos refinados en el mercado mexicano. A finales de 1910, El Águila localizó su pozo más productivo, el célebre Potrero del Llano 4, que fluyó por años con una fuerza de 100 000 barriles diarios.

La expansión de El Águila rindió resultados muy positivos. Entre 1912 y 1919 su producción anual se incrementó de 5.2 a 18.7 millones de barriles, 62% de los cuales se destinaron a la exportación. De la misma manera, entre 1914 y 1919, las utilidades netas pasaron de 5 a más de 29 millones de pesos oro que le permitieron pagar dividendos de 40% sobre sus acciones preferentes y comunes.

No obstante el deslumbrante éxito económico de El Águila, Pearson decidió venderla porque sabía que su empresa no había logrado una integración equilibrada, pues producía mucho más petróleo del que podía manejar. En 1919, la multinacional anglo-holandesa le pagó 10 millones de libras por el control de su compañía mexicana.

 

Ligas de YouTube:

Inauguración del Ferrocarril de Tehuantepec

<a target="""" title="""" href=""http://youtu...