Madero en el cementerio

Recetario

Francisco I. Madero fue un hombre bueno, sin embargo el destino le jugó chueco, y la parca se lo llevó al averno, por culpa de un infeliz parrandero.

Victoriano Huerta, se llamaba el traicionero, como bien se lo decía, su hermano Gustavo Madero.

Francisco pecó de ingenuo, en la buena voluntad de todos creía, por ello la muerte de él se reía: ¡Ay, Pancho, gracias a Huerta tu vida pronto será mía!.

El destino a veces suele ser grotesco, y la muerte se quitó el sombrero, saludando al ex presidente Madero, el sábado veintidós de febrero.