Las reformas que cambiaron la historia

La Nueva España - Hechos

La confianza en la razón humana, la oposición a la ignorancia y la defensa del conocimiento científico y tecnológico como medios para transformar el mundo y solucionar los problemas sociales, son las características de una forma de pensar conocida como la Ilustración. En el siglo XVIII, este sistema se aplicó para la modernización de casi todas las monarquías europeas, el llamado ""despotismo ilustrado"".

    La Corona española necesitaba urgentemente aumentar sus riquezas y llevó todas estas ideas ilustradas a sus colonias en América para aplicar cambios modernizadores en aspectos fiscales, militares y comerciales. Esta estrategia se implementó con Felipe V (1700-1746), pero no fue sino hasta los reinados de Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808) que las ""reformas borbónicas"" tuvieron su mayor esplendor.

    La primera etapa de las reformas consistió en una centralización de los ingresos reales, es decir, la transferencia del cobro de impuestos de manos de particulares a las de los funcionarios del rey. La segunda etapa de reformas fueron instauradas por Carlos III: la reorganización político administrativa de los virreinatos, el fortalecimiento del sistema defensivo y una reforma de fondo en la administración de la real hacienda novohispana. Durante esta época -y a diferencia de los virreyes de siglos anteriores- los gobernantes fueron hombres extraordinarios que llegaron a su puesto por mérito propio y no por ser nobles de nacimiento.

    En 1765, llegó a la Nueva España uno de los principales impulsores de las reformas borbónicas, el visitador José de Gálvez. La Corona le adjudicó dos principales tareas: incrementar la riqueza del tesoro novohispano y prevenir los abusos para mejorar la administración de las rentas. Sin embargo, tenía además amplios poderes para reformar todo lo que necesitara de un cambio.

    Consolidó el establecimiento del monopolio del tabaco (la segunda mayor actividad productiva, sólo superada por la minería), legalizó el aguardiente de caña, estableció la Contaduría General de Propios y Arbitrios y diseñó una estrategia para incrementar la población en el área noroeste del virreinato, pacificar a los indios y explotar yacimientos mineros

    Además, debido a que el virrey Francisco de Croix (1766-1771) compartía las ideas reformistas del visitador, le dio todas las facilidades para lograr sus objetivos, algunas como inspeccionar cajas reales, juzgar a los corruptos, remover funcionarios de sus cargos e incluso cerrar oficinas.

    Todas estas iniciativas de Gálvez se vieron reflejadas positivamente con el paso de los años, de hecho el periodo de mayor auge económico fue en la década de 1770, durante el mandato del virrey Antonio María de Bucareli (1771-1779). En estos años se le concedió a Nueva España libertad para realizar intercambios comerciales (aunque sólo con Perú y Nueva Granada) y se intentó una mejor división de las doce intendencias (Durango, Guadalajara, Guanajuato, Mérida, México, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Sonora/Sinaloa, Valladolid, Veracruz y Zacatecas) a las que se les llamó ""distritos"". A pesar de que esta reorganización tuvo muchos problemas técnicos, las intendencias borbónicas fueron la base de la futura división territorial republicana de México.

    La siguiente década fue de total esplendor cultural, se fundó la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, el periódico La Gaceta de México, el Jardín Botánico e iniciaron las obras del Colegio de Minería (inaugurado hasta 1811), que fue pionero en los métodos educativos superiores.

    Con todo, el reformismo borbónico también provocó un sentimiento nacionalista criollo debido a que en las instituciones creadas y en lo altos cargos burocráticos, se designaban las obligaciones importantes a los peninsulares, dejando a los criollos en un segundo plano y con oficio de ayudantes.

    Pero las cosas ya habían cambiado, pues la Ilustración dio acceso a los americanos a las ideas nuevas, emancipadoras y revolucionarias. Sus nuevos conocimientos los hicieron ver que el dominio español estaba atiborrado de abusos y defectos. Así que las reformas borbónicas no sólo trajeron prosperidad y auge cultural a Nueva España, también fue un periodo de crisis en una sociedad que se dio cuenta de que podía ser distinta.

    La primera manifestación de ello, fue el intento de independencia encabezado por los criollos del Ayuntamiento de la Ciudad de México en 1808; el segundo, la conspiración de Valladolid en 1809; el tercero fue en 1810… y ya sabemos cómo terminó.