La técnica al servicio del arte

Música - Obras

El compromiso que exige el arte en cualquiera de sus manifestaciones siempre es grande, pero el caso de los músicos es quizá uno de los más exigentes. El pianista Jorge Federico Osorio ha llegado a comparar la profesión del músico con la del torero. Dice que es menester salir al escenario dispuesto a arriesgar la vida, y para ello se requiere una concentración férrea y una base técnica que sustente la ejecución de los intérpretes; es necesaria, también la capacidad de comprometerse con el amor a la música.

Osorio es un músico virtuoso. En sus inicios no estudiaba ocho horas al día, contrario a lo que pudiera imaginarse. Para él era más importante la capacidad de concentración que el azote constante de las teclas.

“He notado que México tiene una idea errónea de lo que es la técnica. La gente está obsesionada con la técnica: los estudiantes y los músicos en general, separan por completo el aspecto artístico del técnico y eso no es posible”, comenta en la entrevista realizada por Roberto García Bonilla para el libro Visiones sonoras, “se han dicho muchas mentiras en torno a los virtuosos. Creo que la técnica es una mística”.

En esa mística está la diferencia entre los excelentes ejecutantes y los genios. La técnica debe servir ante todo, para ayudar a los artistas a conseguir la libertad y la seguridad para proyectar las inquietudes e ideas de cada uno, incluso a través de las composiciones de otros.

“Hay quienes tienen una técnica excelente, pianistas que tocan octavas impresionantes, pero si se escucha a un gran artista […] no hay comparación con lo que hará con esas mismas octavas. La proyección, la comunicación, todo lo que es un gran artista aparece”, sentencia el pianista: “la técnica es la herramienta que nos va a ayudar a expresar lo que deseamos como artistas. Si tenemos una magnifica técnica pero no tenemos nada que decir como artistas, estamos perdidos”.