La primera imprenta en México

Literatura - Obras

Sandra Molina Arceo

“… Que el arte de la imprenta se usase y ejerciese libremente en esa tierra como se usa en estos reinos o como mi merced fuese: lo cual visto por los de nuestro consejo de las indias fue acordado que debíamos mandar dar esta mi cédula en dicha razón.”

Real Cédula, Valladolid, Septiembre de 1558.

Gracias a las gestiones del primer obispo de la Nueva España, Fray Juan de Zumárraga, y del virrey don Antonio de Mendoza, en 1536, se introdujo a la colonia la primera imprenta, que fue de hecho la primera en todo el continente Americano.

El primer impresor de la Nueva España, y de América, fue Juan Pablos, quien estableció su imprenta en la llamada “Casa de las Campanas”. Juan Pablos, era representante de Juan Cromberger, un impresor alemán radicado en Sevilla. El primer libro impreso por Juan Pablos en la Nueva España, fue la Breve y compendiosa doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana. Sin embargo, durante diez años, sus ediciones no ostentaban su nombre sino la leyenda “en casa de Juan Cromberger”.

En 1558 le fueron retirados los derechos que le permitían ser el único impresor y comenzaron a establecerse nuevas imprentas. Al correr el siglo XVIe se establecieron en la Nueva España 11 imprentas más, entre las que sobresalen: la de Pedro Balli (1574-1608); la del francés de Rouen Pedro Ocharte (1562-1592) que sobresalía por la calidad de sus impresos, y Antonio de Espinosa (1558-1576) que editó el Missale Romanum.

La iglesia jugo un papel muy en el desarrollo de la imprenta la Iglesia ya que promovían la edición de libros para evangelizar a los indios, como biblias, misales y otros textos religiosos, de los que abundaban las traducciones al masahua, nahuatl, otomí, tarasco, mixteco, chuchón, huasteco, zapoteco y maya. Además de las llamadas insignias, estampas de escenas religiosas que se vendían muy bien entre los indígenas.

El uso, y sobre todo la humedad, acabó con la mayoría de las ediciones del siglo XVI, ya que las bodegas donde eran almacenados se encontraban generalmente en los sótanos, a merced del agua. La causa más importante de la destrucción de aquellos libros, fue la carestía de papel ocasionada cuando alguna guerra cortaba la comunicación entre la colonia y la metrópoli, entonces se revendían los libros viejos para hacer nuevos.

En el siglo XVII se continuó la edición de libros religiosos y algunos de gramática o “artes en lenguas indígenas” y se comenzaron a producir historias de las órdenes religiosas llegadas al Nuevo Mundo y vidas ejemplares de santos y mártires. Para estas fechas, la actividad tipográfica y de impresión había echado raíces en estas tierras.

Datos:
El apellido original de Juan Pablos era Paoli, pero de la costumbre de castellanizar los nombres dio por resultado Pablos.

Algunos bibliógrafos sostienen que el primer libro en América fue La Escala Espiritual de San Juan Clímaco, traducido del latín al castellano por fray Juan de la Magdalena y editado e impreso por Esteban Marín en 1539.