"La ""microhistoria"" de Luis González y González"

La época de las crisis - Hechos

En varias ocasiones el historiador Luis González y González expresó que la historia nacional era en realidad una microhistoria de la ciudad de México, idea en la que subyacía una crítica hacia el centralismo característico tanto de las instituciones de nuestro país, como de la historia oficial. El concepto ""microhistoria"" que utilizaba como recurso argumentativo en dicha afirmación fue ampliamente trabajado por este gran pensador, y significó un aporte muy trascendente para el ejercicio de historiar en México y América Latina.

La llamada ""microhistoria"" se refiere a una propuesta de investigación en donde el objeto de estudio es un espacio delimitado y generalmente pequeño. Se trata de un concepto que designa aquellas historias que abordan los acontecimientos de localidades, cuyos hechos se explican en sí y por sí mismos, sin que sea necesario recurrir a los grandes hechos de la Historia universal o nacional para que adquieran sentido, por lo que es una propuesta que va a contrapelo de la historia oficial, generalmente concentrada en los grandes hitos o personajes históricos.

El historiador Luis González abordó esta propuesta a través de una obra que, al paso del tiempo, se volvió fundamental para la historiografía de México: Pueblo en vilo; un libro que se colocó como un best seller, cosa rara tratándose de un trabajo académico. Este texto es la historia de San José de Gracia, pueblo natal de nuestro autor ubicado en el estado de Michoacán. Se publicó en 1968 y tres años después ganó el premio Haring de la American Historical Association, en poco tiempo se tradujo al inglés y al francés y desde entonces se ha vendido en todo el mundo y ha merecido múltiples reediciones.

Al tiempo que en los trabajos de historia se comenzaba a cuestionar la vigencia de la Revolución Mexicana y los sesgos de la historia oficial, Pueblo en vilo proporcionó una perspectiva muy innovadora sobre los acontecimientos de un lugar enclavado en el Bajío mexicano, en donde fue más trascendente la guerra cristera que la lucha armada de principios de siglo. Así, se colocó como una obra más dentro del revisionismo que, de fondo, hizo un profundo cuestionamiento hacia las raíces ideológicas del Estado mexicano.

Pero no únicamente las implicaciones críticas del texto lo volvieron un clásico, sino que la propuesta arrojó luces sobre la complejidad del pasado, sobre el panorama amplísimo del quehacer del historiador y sobre todo lo que restaba por hacer. Por eso conocer las particularidades de un pequeño pueblo, que fue investigado con todo el rigor metodológico de un historiador que contaba con la gran cualidad de escribir con gran amenidad para públicos amplios sin perder el rigor en sus relatos, hizo de esta obra un deleite estético accesible para cualquiera, pero sobre todo para los propios pobladores de San José de Gracia.

Tras esta exitosa investigación Luis González ofreció innumerables conferencias y charlas sobre la microhistoria, y unos años después escribió su texto Invitación a la microhistoria (1973), en donde explicó detalladamente el método, los límites y alcances de este tipo de trabajos. Con algunas modificaciones, reiteró sus ideas con el libro Nueva invitación a la microhistoria (1982), donde adoptó el nuevo entorno historiográfico a su propuesta.

Luis González también elaboró otras tres microhistorias: La tierra donde estamos (1971), Zamora (1979) y Sahuayo (1979). Todas ellas obras que son de un gran interés no sólo para los habitantes de estas localidades, sino para escudriñar más y más sobre las complejidades del pasado mexicano, diverso y múltiple.