La historia de la historieta en México

Artes visuales - Obras

Luis Felipe Castañeda

En sus primeros años, los cómics mexicanos se enfocaban en hacer un retrato de la cultura popular y en la creación de personajes con los que el pueblo se pudiera identificar. Se publicaban en revistas y periódicos de la época y sirvieron como impulso para el proceso de alfabetización de un país postrevolucionario, cuya población sufría graves carencias en el desarrollo social. Los cómics resultaron un vehículo eficaz, sencillo y, sobretodo, barato para llevar el hábito de la lectura a un sector hasta entonces marginado.

En aquella época se editaban como parte de los periódicos del país y de algunas campañas publicitarias. No existían editoriales especializadas. Fue hasta la década de los 40 que se vivió el primer auge del cómic en México. Gabriel Vargas fue uno de los principales responsables. La Familia Burrón se convirtió en piedra angular para el despegue definitivo del género. En 1948, Vargas publicó por primera vez la historia de Borola y Regino, personajes que sobrevivieron durante 60 años, hasta el 26 de agosto de 2009 cuando se editó el último número de la serie.

Por la misma época nació Memín Pinguín, creado por Yolanda Vargas Dulché en 1943, con dibujos de Alberto Cabrera y Sixto valencia. Ambos cómics son considerado como pilares que ayudaron al desarrollo y consolidación de la industria de la historieta en México.

México inició su propio camino en el mundo de los superhéroes con la aparición de Kalimán, que nació originalmente como radionovela, pero que gracias a su aceptación llegó al impreso y fue publicando de 1965 a 1991.

Yolanda Vargas junto a su esposo Guillermo de la Parra creó Editorial VID, empresa que comenzó a editar El pecado de Oyuki, Lágrimas y Risas, Kendor, el hombre del Tíbet y El Pantera. En la década de los ochentas hicieron gestiones para comprar licencias extranjeras que incluían a Superman, Batman, Linterna Verde y otros personajes de DC comics. En 1994, consiguieron los derechos para publicar en México las historias de Marvel, como Spider-man y X-Men.

Editorial Novaro, fundada por Octavio y Luis Novaro, comenzó a inicios de los años cincuentas y tuvo un desarrollo impresionante, llegando a tener sucursales en tres continentes. Ambas compañías consolidaron su propuesta con títulos nacionales para luego incrementar su penetración en el mercado con títulos extranjeros que a la larga hundieron la producción nacional. En la actualidad, el negocio de las historietas en México es dominado por Televisa que tiene las licencias de Marvel y DC.