Florida, una pérdida para la Corona Española

La Nueva España - Hechos

El territorio de la Florida se descubrió a finales del siglo XV; fue uno de los primeros lugares explorados de los tiempos en que los aventureros conquistadores tenían un inusitado ímpetu por llegar cada vez más y más lejos. A lo largo de su historia formó parte del imperio español, del imperio inglés y por último de Estados Unidos, país al que pertenece actualmente. Su historia es larga e interesante; además forma parte de nuestra memoria nacional porque pudo ser parte del gran territorio del imperio mexicano que se conformó durante el proceso de independencia. Sin embargo, esto último no ocurrió debido a un acuerdo de venta celebrado entre la Corona Española y Estados Unidos entre 1819 y 1821.

La cercanía de Florida con la isla de Cuba, que era un punto central en los viajes de descubrimiento, implicó que el acercamiento a este territorio fuese muy temprano. El propio Américo Vespucio llegó a este lugar en 1498, pero hasta once años después el viajero español Juan Ponce de León -quien por cierto creía que estaba en una isla-, le dio el nombre de Florida. Desde entonces estas tierras formaron parte del imperio trasatlántico español, el cual comenzó a impulsar su poblamiento hacia 1565. A partir de aquél momento comenzó a aumentar el número de sus habitantes y paulatinamente se convirtió en un punto estratégico, pues era un importante puerto que conectaba al nuevo mundo con Cuba y con Europa además de que era el espacio de defensa del imperio español en contra de la expansión de Inglaterra hacia el sur.

Durante el siglo XVIII la historia de Florida se caracterizó por constantes asonadas militares en su contra por parte de las tropas inglesas, las cuales buscaban expandir su territorio hacia este punto hasta que en 1763, después de la Guerra de Siete Años, la derrotada España debió ceder Florida a la Corona Británica mediante el Tratado de París. Este documento ponía fin a la guerra y también consolidaba todos los territorios españoles desde la Patagonia hasta Mississippi, además de que trazó la frontera del virreinato de la Nueva España con Norteamérica.

Durante la guerra de independencia de Estados Unidos, entre 1779 y 1781, España se aprovechó de la coyuntura y reconquistó la parte occidental de la Florida y algunas plazas de la parte oriental. Esta política agresiva terminó con la firma del Tratado de Versalles en 1783, que devolvió oficialmente estos territorios a la Corona española. Sin embargo esto conllevó una fuerte disputa geopolítica, sobre todo por la navegación del río Mississippi que era la única vía de traslado y comercio en la zona. Así, tras una serie de encuentros diplomáticos, Estados Unidos mostró su intensión expansiva y negoció el derecho único para la navegación de este río, logrando su cometido con el Pacto de San Lorenzo en 1795.

La decisión de hacerle tales concesiones a Estados Unidos fue una manifestación de la debilidad de la Corona española, que por otra parte inició un pleito por la posesión de Louisiana con Francia que culminó con la aceptación del Tratado de San Ildefonso en 1800 en donde se cedía este territorio al imperio de Napoleón quien, tres años después, lo vendió a Estados Unidos por quince millones de dólares. En ese momento comenzó un periodo de conflictos por la delimitación de este espacio, pues los norteamericanos se empeñaron en ensancharlo hacia Florida.

En Nueva España, mientras tanto, se avecinaba el largo proceso de lucha de independencia que volvió muy endeble la protección de las fronteras y abrió una oportunidad para los estadounidenses de cumplir su anhelo de expansión territorial. En 1819, cuando las tropas del ejército insurgente luchaban contra los realistas, Juan de Onís -un enviado español para negociar con Estados Unidos - firmó el Tratado de Adams-Onís, en donde cedía la Florida a cambio de asegurar el territorio de Texas para la Corona española. En su artículo segundo estipulaba que:

""Su Majestad Católica cede a los Estados Unidos, en toda propiedad y soberanía, todos los territorios que le pertenecen situados al Este del Mississippi, conocidos bajo el nombre de Florida Occidental y Florida Oriental…""

Sin embargo estos tratados no fueron ratificados de inmediato sino que España trató de obtener apoyo de Inglaterra pero al no recibirlo finalmente ratificó el pacto en 1821. Así, al nacer el México independiente ese mismo año, el límite del este con Estados Unidos estuvo marcado por este último acuerdo diplomático de la Corona española, que había perdido para siempre el territorio de Florida.