La erupción del Chichonal

La época de las crisis - Hechos

Cientos de personas se refugiaron en la iglesia del pueblo de Nicapa, pero sus oraciones no lograron parar la lluvia de piedras, ni frenar el avance del fuego volcánico que amenazaba alcanzar las puertas del templo. Las piedras derrumbaron una parte del techo de la iglesia matando a un niño e hiriendo a varias personas. Afuera, el día estaba oscuro como la noche: el volcán Chichonal había hecho erupción.

El 28 de marzo de 1982, el volcán Chichón o Chichonal, en Chiapas, expidió una columna de piroclásticos (piedras y materiales volcánicos que se desplazan a altas temperaturas) y gases que alcanzó los 17 kilómetros de altura y los 100 de diámetro. La intensidad de la erupción se calculó entre 40 y 50 megatones (las bombas de Hiroshima y Nagasaki ""apenas"" tuvieron una potencia de 13 kilotones). Hacía más de 11 mil años que en el territorio no se presentaban erupciones de esa magnitud, por lo que a la fecha se considera el evento más importante en su tipo en la historia de México.

Las poblaciones alrededor del volcán poco pudieron hacer para defenderse. La explosión los tomó por sorpresa, pues las autoridades no monitorearon su comportamiento, ni el de los numerosos sismos que la precedieron desde 1981, lo que tal vez hubiera disminuido los daños: ocho poblaciones arrasadas, más de 2,000 víctimas y 20,000 damnificados.

Las pérdidas materiales y ambientales fueron incalculables, se dañaron tierras cultivables, plantaciones de cacao, café y plátano; se perdieron varias hectáreas de bosque con su flora y fauna. Además, la población zoque que habitaba la región debió emigrar a otras tierras, lo que dio pie a la desintegración y el desarraigo de ese grupo.

Con todo, el evento dotó de cierta conciencia a las autoridades que se percataron de la necesidad de implementar sistemas de monitoreo, así como programas de prevención de desastres y protección civil. En el resto del país la noticia causó impacto, pero no eran todavía los tiempos de las muestras solidarias y la participación civil. La ayuda llegó escasamente y la recuperación económica de la zona fue muy lenta.

Sin embargo, el volcán quedó en la mentalidad de algunos por otras razones, muy lejanas y distintas a la tragedia, como es recurrente en estas situaciones, producto del folclor del mexicano. Entre chistes soeces y guarradas adolescentes, Chichonal se convirtió en apodo para chicas con senos prominentes, apelativo que no sería desplazado sino hasta el famoso ""chí-qui-ti-boom"" del Mundial México 86. Pero esa, es otra historia.