División política de la Nueva España hacia 1810

Aires libertarios - Hechos

En vísperas del inicio de la independencia, el territorio de la Nueva España tenía una extensión de más de 4 millones de kilómetros cuadrados. Además del territorio que hoy comprende la República Mexicana, alcanzaba los actuales estados de la Unión Americana: California, Arizona, Nuevo México, Texas y Florida. Hacia el sur, el virreinato llegaba a la península de Yucatán y Chiapas. 

Desde 1786, de acuerdo con las reformas borbónicas implantadas por el rey de España, Carlos III, el territorio novohispano fue reorganizado en intendencias con el fin de mantener mayor control y hacer eficiente la economía y administración colonial. La intendencia era una división político-administrativa cuyo gobierno recaía en el intendente o gobernador general, persona que concentraba las atribuciones de justicia, guerra, hacienda, fomento de la economía y obra pública. 

Las intendencias eran 12: México, Puebla, Veracruz, Yucatán, Oaxaca, Michoacán, Guanajuato, San Luis Potosí, Guadalajara, Zacatecas, Durango y Sonora. 

Para administrar el territorio septentrional de la Nueva España y consolidar el control sobre la región más inhóspita de la colonia, un año después de la creación e la intendencias, en 1787, se crearon las provincias internas de Oriente que comprendían Coahuila, Texas, Nuevo León y Santander, y las Provincias internas de Occidente que aglutinaban Nueva Vizcaya, Nuevo México, Sonora, Sinaloa y las Californias. 

Dos años antes de la consumación de la Independencia, en 1819, España y el gobierno estadounidense firmaron el tratado Adams-Onís, también conocido como ""transcontinental"", para fijar la línea divisoria entre la Nueva España y Estados Unidos. Por medio de este documento, Estados Unidos reconoció a España su soberanía sobre Texas, California y Nuevo México -incluyendo Nevada, Utah, Arizona y parte de Wyoming y Colorado. 

Por su parte, España reconocía la soberanía de Estados Unidos sobre la Florida y la Louisiana, renunciaba a la posibilidad de navegar por el río Mississippi y además aceptaba fijar la línea divisoria en el paralelo 42 con lo cual se abstendría de hacerse de cualquier territorio más allá de este punto. Esto permitió a Estados Unidos, tener dos salidas continentales una por el Atlántico, donde se encontraban las famosas 13 colonias que ya constituían los Estados Unidos de América, y otra por el Océano Pacífico a la altura de Oregon. 

México nació como país independiente bajo estos límites, los cuales se modificarían drásticamente con el paso de los años, y particularmente por la guerra de Texas (1836) y la guerra contra Estados Unidos (1846-1848). 

Fuente: -Enrique Florescano y Francisco Eissa, Atlas histórico de México, México, Aguilar, 2008. Josefina Zoraida Vázquez y Lorenzo Meyer, México frente a Estados Unidos, México, FCE, 2003.