Hermila Galindo: La revolución en femenino.

La revolución - Personajes

La revolución mexicana fue una obra de hombres y mujeres; sin embargo tradicionalmente se ha reconocido que la labor de ellos fue la más trascendente. Esta perspectiva tiene que ver con el papel que se asignó a cada género pues mientras los varones tomaron las riendas de los ejércitos y después de la reconstrucción del país tras la guerra, muchas mujeres asumieron los roles que socialmente les asignaron, los cuales no eran menos importantes pero sí menos visibles. Por ejemplo, mientras los ejércitos viajaban largas distancias para participar en las batallas, una cantidad igual de mujeres iban acompañándolos y sosteniendo a cada batallón con las actividades más necesarias, como la elaboración de alimentos.

Pero además de las mujeres en la guerra, muchas otras tuvieron presencia en otros campos, como el de la salud, la educación e incluso la política. Esta última esfera se consideraba únicamente un campo para los hombres, pero hubo una mujer que de forma muy temprana cuestionó este hecho; su nombre fue Hermila Galindo, una valiente señorita duranguense que desde joven estuvo muy atenta a los acontecimientos políticos del país, y tenía un ímpetu inusitado por tomar parte en los acontecimientos de la revolución.

Hermila se involucró en la política del lado de los constitucionalistas, que estaban bajo el mando del Primer Jefe Venustiano Carranza. En 1916 los carrancistas asumieron las riendas del Congreso y fueron quienes forjaron las leyes del país. En ese entonces, las discusiones del Legislativo para formular la Constitución de 1917 incluyeron una petición elaborada por Hermila Galindo para que se incluyera la posibilidad de que las mujeres pudieran votar, igual que los varones.

Sin embargo, los diputados consideraron que eso era impensable, e incluso en el Diario de Debates se consigna que nadie se tomó en serio la petición del sufragio femenino y hasta hubo risas y burlas. Ante esta respuesta, Hermila Galindo mostró su inconformidad de una forma muy contundente: se postuló como candidata a diputada. Ella se aprovechó de que en la ley no se prohibía explícitamente la participación de las mujeres en política y por ello pudo ser tomada en el proceso electoral. Aun así, el resultado no la favoreció e insistió en que había ocurrido un fraude electoral.

Pero la postura de Hermila no corría sólo en el ámbito político. Ella consideraba que las mujeres debían participar en todos los órdenes sociales sin sufrir ningún tipo de discriminación. Para difundir sus ideas, fundó una revista muy vanguardista para la época llamada ""La mujer moderna"", que es una de las publicaciones más relevantes de la historia del feminismo mexicano.  Además fue de las figuras femeninas más fuertes en las organizaciones de mujeres, y en 1916 participó como oradora del Primer Congreso Feminista Mexicano de Yucatán. Ahí, expresó ideas de avanzada acerca de la libertad sexual de las mujeres, cuestión que no fue bien aceptada pues en su época esto se consideraba una transgresión inaceptable incluso para las mujeres organizadas.

A pesar del papel secundario en que se colocaba a las mujeres en el ámbito político, Hermila Galindo, por su notable compromiso con el constitucionalismo, fue nombrada embajadora de México para difundir las ideas carrancistas en Cuba. Entonces, ella fue la primera diplomática mexicana.

Sin duda una mujer muy notable, Hermila Galindo fue una revolucionaria que decidió visibilizar el papel femenino en la sociedad y luchar por la construcción de la igualdad entre hombres y mujeres en México.