La guerra de los pasteles

La época de la anarquía - Hechos

60 mil pesos por una fina repostería, después, la primera intervención francesa. No es que el pastelero francés, Monsieur Remontel haya declarado la guerra a México, pero en aquel entonces (1838), cualquier pretexto era considerado oportuno para invadir a un país novato y endeble.

Apenas en 1821, México había consumado su independencia y en la década siguiente, seguía ""experimentando"" de qué manera funcionar como nación. Inestabilidad por donde quiera, saliendo de la guerra de Texas y con una desastrosa situación financiera; desorden político y social, los levantamientos armados estaban a la orden del día.

Muchos franceses establecieron su residencia en México después de la independencia y se incorporaron a la vida comercial. Remontel fue uno de ellos, quien en una de las revueltas sociales tuvo pérdidas en su pastelería por lo que  exigía un pago de 60 mil pesos, de ahí el nombre del conflicto: ""Guerra de los pasteles"". En 1838, otros franceses reclamaron el pago de daños a sus negocios causados por motines.

Las quejas y demandas, en gran parte exageradas, se acumularon hasta que el primer ministro francés, Louis Mathieu Molé mandó a su ministro en México, Deffaudis, que pusiera un ultimátum al gobierno mexicano para que pagara una indemnización de 600 mil pesos.

El gobierno se negó rotundamente, pues además de no tener los recursos económicos existía otra razón importante: aceptar el pago de los daños, significaría hacerse responsable por cualquier otro daño que algún extranjero sufriera en México a causa de las revueltas.

El de 15 de abril de 1838 se venció el ultimátum y el gobierno mexicano no respondió como esperaban los franceses. Al día siguiente cesaron las relaciones entre ambos países; los franceses sitiaron el puerto de Veracruz y establecieron un bloque económico. Pero fue hasta el 27 de noviembre cuando comenzaron a bombardear el fuerte de San Juan de Ulúa y el pabellón con las franjas azul, blanca y roja se levantaron en el lugar.

Era el momento de Santa Anna para reivindicarse por el desastre en Texas y tomó el mando de los ataques al enemigo. El 5 de diciembre, durante un bombardeo, Santa Anna fue herido en una pierna, la cual tuvo que ser amputada. Cuando regresó a la ciudad de México, fue recibido cómo héroe y aprovechó para hacerle un pomposo funeral a su pierna perdida en combate.

La historia terminó en sumisión. El 7 de febrero de 1839 se reúnen los plenipotenciarios mexicanos y franceses para tratar las exageradas indemnizaciones francesas. México tuvo que pagar la cantidad estipulada desde el principio y se firmó el tratado de paz el 9 de marzo del mismo año.

En este recorrido de México para consolidarse como nación, además de sus propios conflictos internos, fue víctima de aquello conocido como ""la edad de los agiotistas"", cuando países más poderosos se aprovechaban de la debilidad de otros y buscaban explotar sus riquezas o exigir por la fuerza el pago de indemnizaciones. Tal fue el caso de, años antes, el intento de España por reconquistar su ex colonia (1829), la invasión estadounidense (1846-48) o la segunda intervención francesa (1862-1867).