El Chopo: 40 años

Datos Curiosos

Alejandro Rosas

El Museo Universitario del Chopo cumple 40 años. Se encuentra montado en una estructura de hierro, construida en 1902 en Düsseldorf Alemania, la cual fue adquirida por la Compañía Mexicana de Exposición Permanente para exhibiciones comerciales. Desmontarlo y volverlo a montar fue una proeza y la estructura llegó a México por ferrocarril, a la estación Buenavista. Ya en México, se le añadieron las dos torres de hierro que lo han convertido en icono de la capital y los enormes ventanales por lo cual fue conocido como “El Palacio de Cristal”.

            Por entonces se convirtió en el símbolo de la colonia Santa María la Ribera y en 1910, durante las fiestas del Centenario de la Independencia albergó la exposición de Arte Industrial de Japón. En 1913 abrió sus puertas como Museo de Historia Natural y durante décadas la gente que asistía para conocer sus salas se emocionaba con una réplica en yeso de un dinosaurio que daba la bienvenida a los visitantes, los restos de un mamut, las pulgas vestidas que podían apreciarse o las muestras de meteoritos que luego terminaron por ser trasladadas al Palacio de Minería. Cerrado en 1964 con un notable deterioro, la Universidad Nacional Autónoma de México lo recuperó en 1975 y en poco tiempo se convirtió en icono de la cultura popular alternativa. 

            Había llegado el tiempo del rock mexicano que por entonces se tocaba en la semiclandestinidad, pues las autoridades impedían los eventos que reunieran a muchos jóvenes en momentos en que la guerra sucia, los resabios de los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971 y el autoritarismo del sistema político, habían marcado a toda una generación.

            Las llamadas “tocadas” en los hoyos fonquis –como se les conocía a locales abandonados, bodegas, viejos cines que carecían de iluminación, seguridad y equipo- propiciaron el surgimiento de grupos musicales urbanos, y contestatarios, algunos de los cuales pronto encontraron un espacio más abierto y reconocido en El Chopo que, además, se convirtió, en un lugar de convivencia y comunión, pues la gente, recurriendo al mileniario “trueque”, podía intercambiar discos, cassetes, parafernalia rockera, estampas y revistas todo en torno al rock, lo que derivó en el famoso “tianguis del Chopo”.   

             Desde finales de la década de 1970 y durante los años ochentas, surgieron grupos como Three Souls In My Mind –que luego sería el Tri-, Paco Gruexxo, Enigma, Botellita de Jerez, la Maldita Vecindad, Los Ángeles del Infierno y Desorden Público. Además, el Chopo permitía a las nuevas bandas dar a conocer su material, sobre todo para aquellos grupos que no tenían aceptación entre las disqueras, radiodifusoras o televisoras.

              En 1977, el Chopo inauguró un cineclub –uno de los primeros en la ciudad de México-, cuyo primer ciclo fue dedicado a Jean-Luc Godard.  A pesar del largo proceso de restauración al que fue sometido el Museo Universitario del Chopo, en la actualidad continúa siendo un foro alternativo. A sus 40 años, sigue siendo un espacio para exposiciones de arte, cine, música, conciertos, que suma a la cultura mexicana.