El símbolo del charro mexicano en la cultura popular

Música - Personajes

Por Ricardo Pérez Montfort

La palabra charro, originalmente se usaba para identificar a los oriundos de Salamanca, en España, lugar conocido como “campo charro”, en México, el termino se convirtió en sinónimo de Jinete. A partir de la primera mitad del siglo XIX los hombres de a caballo, armados, defensores de sus tierras y fieles a sus tradiciones, poco a poco acapararon la representación costumbrista del continente hasta convertirse en la figura nacional.

Los antecedentes del charro mexicano datan de las primeras etapas de la colonia. Durante la conquista, los caballos fueron introducidos al continente americano. En el Virreinato a los indígenes les estaba prohíbido montar o poseer caballos, pero para la ganadería era necesario emplear vaqueros, por lo general mestizos. Con el tiempo y después de la independencia, empezaron a verse cada vez más seguido los hombres de “a caballo” que en ese momento ya eran propietarios de pequeñas granjas y que por sus rasgos mulatos o indígenas eran conocidos como chinacos. Los hacendados y rancheros ricos gustaban de usar trajes bordados al estilo de los charros de Salamanca.

En 1861 durante el gobierno de Benito Juárez fue creado el primer “cuerpo de rurales”. Jinetes muy experimentados, nombrados como auxiliares del ejército, encargados de perseguir asaltantes de caminos y poblados rurales. Sus armas eran la reata, el machete, la carabina de montar, lanza y pistola. Durante el periódo de don Porfirio, uniformados con trajes de charro de color gris y sombrero, seguían con la encomienda de garantizar la seguridad, pero también se hicieron famosos por sus abusos.

A mediados del siglo XIX los “de a caballo” se vieron obligados a enfrentarse a la Guerra de Reforma. Los considerados “charros de abolengo” se volvieron figuras cercanas a Maximiliano de Hasburgo. Dividiedose en “los plateados” que eran rancheros acudalados pero liberales y los “chinacos” que peleaban por la República.

El discurso oficial de las primeras décadas del siglo XX estableció al charro como arquetipo del mexicano al lado de la china poblana. Actualmente la charrería es una competencia reglamentada basada en las prácticas ecuestres, en donde la “reata” o soga de lazar es indispensable, así como las espuelas y chaparreras.

La literatura, el cine y las artes en general se han dedicado a retratar este arquetipo, convirtiéndo a figuras como el Charro Avitia, Jorge Negrete o Pedro Infante en sus referencias inmediatas.