El nacimiento del Pípila en la historia de la independencia

Aires libertarios - Hechos

Entre 1821 y 1827 se publicaron ininterrumpidamente en la prensa una serie de textos del historiador y cronista José María de Bustamante, los cuales narraban las acciones de la insurgencia durante la lucha por la independencia de México a manera de cartas dirigidas a un destinatario imaginario. Entre 1844 y 1846 éstas se recopilaron y publicaron en tres tomos bajo el título Cuadro Histórico de la Revolución; al paso del tiempo estos textos se volvieron muy influyentes y fueron un referente imprescindible para la construcción de la memoria histórica sobre la gesta de la independencia.

En la ""Carta Segunda"" del Cuadro Histórico, Bustamante mencionó por primera vez en la historia escrita la existencia del ""Pípila"", un personaje que paulatinamente cobró cada vez más importancia en el relato histórico. Sin embargo, a lo largo de los años también despertó polémica y tempranamente don Lucas Alamán, un influyente historiador del bando de los conservadores en el siglo XIX, refutó a Bustamante y argumentó que este personaje era una peregrina invención sin sustento real.

José María de Bustamante además se había dado a la tarea de  recopilar y editar un gran número de documentos, que en 1821 publicó bajo el título Documentos Importantes para la Historia del Imperio Mexicano, aunque para la factura del relato esbozado en el Cuadro Histórico no echó mano de un sólido respaldo documental; en su ""Carta Segunda"" Bustamante describió la lucha de los insurgentes en el episodio de la toma de la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato, en la que participó el ejército insurgente al mando del cura Hidalgo. En esta parte de relato hace su aparición el ""Pípila"", cuya heroicidad describió de la siguiente forma:

""Rodeado de un torbellino de plebe, [Miguel Hidalgo] dirigió la voz a un hombre que la regentaba y le dijo: ¡Pípila! ... La patria necesita de tu valor... ¿Te atreverás a prender fuego a la puerta de la Alhóndiga? La empresa era muy arriesgada, pues necesitaba poner el cuerpo en descubierto a una lluvia de balas; Pípila sin titubear dijo que sí. Tomó al intento una losa ancha de cuartón de las muchas que hay en Guanajuato; púsosela sobre su cabeza […] y casi a gatas marchó hasta la puerta de la Alhóndiga, burlándose de las balas enemigas…""

Esta breve reseña contenida en el Cuadro Histórico fue escrita, al igual que el resto de la obra, con una intencionalidad didáctica capaz de crear un impacto en el lector a través de la narración de hechos y personajes extraordinarios. Bustamante escribió para enseñar, y de ahí se desprende el tono descriptivo y apasionado de su obra. Sin embargo, más interesante que la construcción del personaje, resulta el arraigo de la figura del ""Pípila"" que al paso del tiempo se logró consolidar en la versión oficial de la historia, pues su proeza se ha reiterado como un hecho fundamental para conseguir la independencia.

Si bien la veracidad histórica de la actuación heroica del ""Pípila"" es incomprobable -a pesar de que connotados historiadores como don Fulgencio Vargas han intentado demostrar los rastros documentales de su existencia real- la figura de un barretero de minas que se unió a la lucha desinteresadamente para combatir al imperio, bien puede considerarse una alegoría del pueblo llano que se involucra en los grandes sucesos y es el actor más importante del devenir de la historia. Además de elaborar un relato ejemplar, Bustamante representó exitosamente al pueblo insurgente y por eso el ""Pípila"" cumplió su función en el largo proceso mexicano decimonónico para forjar los elementos constitutivos de la historia patria.