El gran Tzompantli

Por Alejandro Rosas

La antigua Tenochtitlan volvió a ser noticia: ha sido descubierto el célebre gran Tzompantli del templo mayor. Se sabía de sus existencia por las crónicas de los conquistadores; lo habían referido Cortés, Bernal Díaz del Castillo, Andrés de Tapia, fray Bernardino de Sahagún, Francisco López de Gómara; quedó registrado en códices como el Florentino y el Ramírez; se conocían tzompantlis tallados en piedra en distintas zonas arqueológicas como en Chichen Itzá o en el mismo templo mayor, pero ahora es posible concebir sus dimensiones, la forma como se acomodaban los cráneos y el tamaño. El Instituto Nacional de Antropología e Historia anunció el importante hallazgo a mediados de agosto.

La tradición del tzompantli la introdujeron las tribus bárbaras (chichimecas) que migraron hacia la meseta central de México hacia y Tula –desarrollada hacia el año 950 de nuestra era- fue la primera ciudad mesoamericana donde se utilizó el tzompantli. Los aztecas asimiliaron gran parte de la cultura tolteca y junto al templo mayor de Tenochtitlan levantaron el gran Tzompantli.

También conocido como muro de las calaveras, el tzompantli era el lugar donde los aztecas colocaban en filas y atravesados por varas, los cráneos de las víctimas de los sacrificios humanos. Eran utilizados para causar terror en los visitantes y viajeros que llegaban a las principales ciudades aztecas.

El descubrimiento se realizó en la calle de Guatemala número 24. A dos metros de profunidad se localizó “un muro de tezontle con un recubrimiento de estuco y piso de lajas –señala el arqueologó Raúl Barrera-, orientado de norte a sur, que presentaba asociados mandíbulas y fragmentos de cráneos dispersos sobre la plataforma y un elemento circular elaborado de cráneos humanos unidos con argamasa, de los cuales preliminarmente pueden observarse 35, pero consideramos que deben ser  muchos más”.

De acuerdo con las investigaciones arqueológicas, el Tzompantli corresponde a la sexta etapa constructiva del Templo Mayor (1486-1502). Parte de su estructura fue destruida durante la época colonial pero se encontraron en el piso los rastros de los orificios de los postes de madera donde se insertaban los cráneos. Los arqueólogos del INAH han expresado que es posible que muchos de los cráneos fueran de enemigos de los mexicas que eran capturados, sacrificados y decapitados, como una advertencia de su poderío.

Por su importancia para el estudio del imperio azteca, el descubrimiento del gran Tzompantli es equiparable al hallazgo de la diosa Coatlicue (1790),