El federalismo de la Constitución Política de 1824

La época de la anarquía - Hechos

Después de la Consumación de la Independencia en 1821 se crearon instituciones que no existían en la etapa virreinal, entre ellas un Congreso. México estaba inmerso en el constitucionalismo por influencia de la Constitución de Estados Unidos, de la francesa, y de la española promulgada en Cádiz en 1814; los actores políticos mexicanos tenían un amplio catálogo constitucional y el interés por establecer leyes de forma escrita fue una aspiración que se manifestó desde los primeros años de la época independiente. Además, varios novohispanos habían participado en las Cortes españolas, que tenían un espíritu constitucionalista y ellos consideraron que este orden era el proyecto político más sólido.

Sin embargo, durante el periodo del imperio de Agustín de Iturbide las logias y las diferentes facciones políticas impidieron el éxito de este proyecto, que era una monarquía constitucional, y finalmente fraguaron un levantamiento militar contra el emperador. El gobierno de Agustín de Iturbide cayó hacia finales de 1823 por la falta de experiencia política, legislativa y de negociación entre los políticos mexicanos.

Después del golpe, surgieron las dos opciones políticas que se  definirían el orden constitucional: centralista o federalista. El primero era un proyecto de nación de los conservadores, que contemplaba l existencia de un poder central fuerte, capaz de controlar a los grupos de poder locales, que implicaba que la toma de decisiones estuviera a cargo de este poder central. Por otra parte, el federalismo consideraba que cada entidad podía tener un poder local con la calidad de soberano, que resolvería sus propios problemas y tomaría decisiones políticas y sobre el uso de sus recursos.

En 1824 por primera vez se consolidó el proyecto liberal y se instituyó el federalismo mediante una Constitución Política, la cual estipuló que el país estaba compuesto por diecinueve estados y cuatro territorios. Además, contempló la división de poderes tanto en el ámbito federal como en el local, la figura de presidente y vicepresidente de la República y la religión católica como la única de todo el país.

De acuerdo con esta legislación, se realizaron elecciones y triunfó el general Guadalupe Victoria, quien fue el primer presidente del país. El vicepresidente fue Nicolás Bravo, y ambos tomaron posesión de su cargo en octubre de 1824.

La vigencia de este orden constitucional duró sólo once años, pues a partir de las segundas elecciones realizadas en 1828 se manifestaron desacuerdos por los procesos electorales que derivaron en movimientos armados y, después, en el ascenso al poder de Antonio López de Santa Anna. En 1834 éste derogó la Constitución de 1824, y un año después se promulgó una nueva Carta Magna de orden centralista.

A pesar de los conflictos políticos entre liberales y conservadores durante gran parte de este siglo, la Constitución federal de 1824 fue el primer intento por establecer un orden jurídico con características de avanzada. Finalmente, el orden constitucional triunfante en México, después de muchos años de conflictos internos, siguió el esquema del federalismo, tal como es todavía en el presente.