El Archivo General de la Nación

Datos Curiosos

El núcleo de la memoria histórica de México

El 7 de marzo de 1790, don Juan Vicente de Güemes y Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo, envió una carta al Ministerio de Gracia y Justicia, exponiendo la necesidad de crear un archivo general que integrara todos los documentos oficiales del reino para su consulta.

            “Las ventajas de un archivo general bien ordenado, asistido y manejado por personas inteligentes” fueron tomadas en cuenta y comenzó un proyecto que primero visualizó al Castillo de Chapultepec como el lugar idóneo para resguardarlo, por lo que se hicieron los presupuestos y planes necesarios para que así fuera.

            Por desgracia, todo se quedó en planes. Las oficinas de gobierno conservaron una parte de los archivos mientras que la otra se quedó en el Palacio de la Secretaría del Virreinato.  Parte de la memoria de la nación se perdió entre el desorden de su resguardo y la lucha de Independencia.

            El 23 de agosto de 1823, con la venia de Lucas Alamán, Ignacio López Rayón y José María Vigil, el nuevo gobierno ordenó que se reabriera el archivo con el nombre de Archivo general y Público de la Nación.

Supervivencia de la memoria

Durante el siglo XIX el archivo pasó por varios momentos álgidos como la ocupación norteamericana de 1847 cuando el librero y editor José María Andrade tuvo que proteger los documentos más importantes del archivo hasta que fue restablecido el orden constitucional.

            En 1864, debido a la Segunda Intervención Francesa en México, el presidente Benito Juárez abandonó la capital y entregó los documentos a ciudadanos de Matamoros, Coahuila para que los escondieran y custodiaran en la Cueva del Tabaco durante tres años.

Morada definitiva

Antes de encontrar su sitio definitivo, el archivo pasó por varios lugares, desde el Palacio Nacional, el Convento de Santo Domingo hasta el Templo de Guadalupe ubicado en Tacubaya.

            En 1964 fue trasladado el segundo piso del Palacio de Comunicaciones –hoy Museo Nacional de Arte-, pero este lugar no resultaba muy adecuado por la falta de espacio.

            Tuvieron que pasar casi doscientos años para que la memoria de la nación encontrara su hogar en el edificio que antes ocupara el Penal de Lecumberri, en 1977, al que tuvieron que hacerle múltiples remodelaciones y adecuaciones que demoraron la mudanza completa del archivo hasta 1982.

            En la actualidad se ahí se resguardan aproximadamente 51 km lineales de información en diversos formatos, documentos que proceden tanto de instituciones de gobierno como de entidades privadas.

Documentos notables

El núcleo de la memoria histórica nacional guarda de todo un poco ahí se pueden encontrar joyas como un expediente de planos trazados en 1809 por Manuel Tolsá para el Establecimiento de cementerios ventilados o el Edicto de excomunión de don Miguel Hidalgo y Costilla.