Cultura juvenil y oposición política en los años sesenta

La estabilidad - Vida Cotidiana

En la década de los sesenta el mundo occidental experimentó una explosión cultural inédita protagonizada por la juventud. La etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial consolidó un reacomodo geopolítico, que trajo consigo la supremacía de dos modelos económicos: el capitalismo y el comunismo. Las naciones que adoptaron el primero tuvieron un despunte en algunas áreas de la producción industrial o semi-industrial, lo que a su vez implicó el crecimiento de las clases medias en las grandes ciudades. Además,los ideales democráticos tocaron fuertemente las fibras más profundas de la ideología política de esta generación.

La relativa bonanza económica concentrada en las grandes urbes mundiales, implicó que por primera vez en la historia un alto porcentaje de los nacidos en la década de los cincuenta tuvieran la oportunidad de dedicar su juventud a los estudios universitarios sin la necesidad de trabajar. Pero además de estas razones meramente ocupacionales, los jóvenes de los sesenta tuvieron múltiples influencias culturales que definieron una época de gran efervescencia política, con aires libertarios y rebeldes.

La complejidad teórica de las filosofías psicoanalítica y existencialista se simplificaron y popularizaron, dando como resultado el auge de posturas nuevas hacia temáticas muy particulares. La sexualidad, por ejemplo, comenzó a vislumbrarse como una práctica natural; un espacio de autoconocimiento libre de las cargas morales de las generaciones anteriores, tal como era conceptualizada en el psicoanálisis. También el desencanto hacialos valores tradicionales y el convencionalismo, influyó fuertemente a una generación que comenzaba a darle un gran valor al hecho de encontrar un significado a la vida en la ""esencia propia"" del individuo.

Los liderazgos culturales emergentes estaban en figuras que enarbolaban nuevos valores y estilos de vida. La ""generación beat"" estadounidense, por ejemplo, presentó exponentes muy influyentes con manifestaciones desenfadadas, relajadas y hasta decadentes. Los escritores William Burroughs, Jack Kerouac y Allen Ginsberg enaltecieron el consumo de alcohol y construyeron personalidades irreverentes y desafiantes hacia la moralidad conservadora. Por otra parte la industria musical tuvo un despunte protagonizado por jóvenes que creaban nuevos y enérgicos sonidos. Janis Joplin, The Beatles, Jimmy Hendrix, por mencionar sólo a algunos, fueron ejemplos de innovación musical que se exportó profusamente. Los medios aprovecharon esta emergente industria y exportaron toda una idea integral del significado de ""ser joven"".

En este marco, el grito de ""hacer el amor y no la guerra"" propia de la oposición a la guerra de Vietnam, tuvo fuentes y manifestaciones diversas.Sin embargo la cultura juvenil de la vida real, la de los jóvenes que no estaban en ""la escena"" y dedicaban su tiempo a estudiar y consumir cultura, manifestó además otras preocupaciones. En diferentes lugares del mundo las ideas libertarias que tocaban directamente a la vida privada y la individualidad, se unieron con ideales del ámbito político que denunciaban las desigualdades y la opresión, tal comolo manifestaba Martin Luther King. El grito mundial por la democracia y contra el autoritarismo fue otra bandera de una generación que se propuso cambiar al mundo.

Así, en las universidades de algunas ciudades se dieron movimientos estudiantiles que denunciaron el agotamiento del modelo rígido, autoritario y excluyente de sus esquemas políticos. Berlín, París, Chicago, Londres, Praga y México atestiguaron el ""despertar"" de un gran número de jóvenes que exigieron, como nunca antes, cambios visibles, libertad y democracia. Aunque la respuesta de los gobiernos en varios casos fue la de la represión, la impronta de estos movimientos juveniles hasta el día de hoy es un referente del desarrollo de los estilos de vida contemporáneos, y de las democracias occidentales.