¿Cuál es el nombre oficial de México?

Datos Curiosos

Por Sandra Molina Arceo

Aunque el nombre de México fue utilizado desde el siglo XVI para nombrar a la capital del virreinato, no fue sino hasta la época de la independencia cuando se consideró, por vez primera, como el nombre que debía llevar el país una vez alcanzada la independencia.

Sin embargo, nunca hubo un pronunciamiento oficial; ni Hidalgo ni Allende en la primer etapa de la independencia; ni Morelos, Guerrero o Iturbide pusieron énfasis en el nombre oficial.

  • En 1814, en la Constitución de Apatzingán el territorio novohispano fue llamado La América Mexicana.
  • El primer nombre del país, una vez alcanzada la independencia fue "Imperio Mexicano"
  • La primera vez que se utilizó el termino "Estados Unidos Mexicanos" fue en la Constitución de 1824, siguiendo el modelo de la constitución de Estados Unidos, que mencionaba al país "Estados Unidos de América".
  • Nunca se oficializó el nombre de "Estados Unidos Mexicanos", así que en 1857, los Constituyentes le llamaron "República Mexicana” y “República de México"
  • No existe ningún documento donde se establezca oficialmente nuestro país se llama "Estados Unidos Mexicanos", ¿entonces de dónde surge? De los usos y costumbres que se desprenden de la Constitución de 1917. Ésta fue titulada "Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos", y así se oficializó el nombre.

 

Una de las celebraciones más emotivas del siglo XIX para conmemorar el inicio de la independencia, se dio frente a la adversidad. “Los aniversarios comunes de las fiestas de la independencia -escribió José María Iglesias- tienen necesariamente algo de rutina. A semejanza de lo que ocurrió en el humilde pueblo de Dolores la noche del 15 de septiembre de 1810, el 16 de septiembre último [1864] vio congregados unos cuantos patriotas, celebrando una fiesta de familia, enternecidos con el recuerdo de la heroica abnegación del padre de la independencia mexicana, y haciendo en lo íntimo de su conciencia el solemne juramento de no cejar en la presente lucha nacional, continuándola hasta vencer o sucumbir”.

La noche había caído y solo se escuchaba el crujir de la madera que se consumía entre las llamas de las fogatas. Reconocido por sus dotes oratorios y su excelente pluma, alguien sugirió que Guillermo Prieto elevara una oración para evocar la gloriosa jornada de 1810.

“La patria es sentirnos dueños de nuestro cielo y nuestros campos, de nuestras montañas y nuestros lagos, es nuestra asimilación con el aire y con los luceros, ya nuestros; es que la tierra nos duele como carne y que el sol nos alumbra como si trajera en sus rayos nuestros nombres y el de nuestros padres; decir patria es decir amor y sentir el beso de nuestros hijos..., Y esa madre sufre y nos llama para que la libertemos de la infamia y de los ultrajes de extranjeros y traidores”