¿Cómo se leen los códices prehispánicos?

El siglo de la conquista - Vida Cotidiana

La escritura es un lenguaje muy complejo que se basa en la necesidad de la humanidad por dejar registro de sus pensamientos con el fin de transmitir ideas más allá del tiempo y el espacio. Los seres humanos crearon diversas formas de escritura a lo largo de la historia, y todas las culturas han desarrollado alguna forma de plasmar sus pensamientos. Aunque en la actualidad en el mundo occidental tenemos una forma de escritura mediante un alfabeto fonético, en donde a cada signo corresponde un sonido, cada método de escritura tiene su propia lógica. En el caso de la época prehispánica, las ideas se plasmaron mediante una escritura de tipo pictográfico en la cual se utilizaban dibujos para representar ideas, personajes, situaciones y narraciones de algún acontecimiento en particular. Éstas se realizaban con tinturas extraídas de algunos insectos y plantas, o mediante pinturas de origen mineral; generalmente se usaban pergaminos de piel de animales, textiles o fibras vegetales como lienzos.

Las formas de leer los códices son variadas y están determinadas por el contenido del mismo códice, que reproduce un esquema espacio-temporal mediante pictogramas o símbolos ordenados estratégicamente en el lienzo. Los especialistas creen que en la época prehispánica la forma tradicional de leer un códice era colocarlo de forma extendida en el suelo, mientras que el escriba, el lector y los escuchas se sentaban a su alrededor. Entonces, se hacía una interpretación en voz alta al tiempo que todos observaban las figuras plasmadas.

Los códices del centro de México se leían mediante un orden que iba de izquierda a derecha, mientras que los de la zona maya se elaboraron con un formato parecido al de la escritura europea occidental. En ellos se utilizaban símbolos que se podían leer en secciones separadas una de la otra, de forma parecida a las páginas de los libros actuales. También los glifos estaban en un orden que iba de izquierda a derecha, y de arriba abajo.

Los códices correspondientes al área de la mixteca se leían en forma de zigzag inverso, casi siempre daban inicio en la parte extrema inferior del lado derecho para continuar en un orden ascendente que dependía del orden plasmado mediante los pictogramas. Este tipo de documentos narraban hechos de la nobleza mixteca, genealogías, batallas, sucesión de dinastías o hechos míticos.

Además, en la época prehispánica había códices adivinatorios a los que se les concedían cualidades trascendentales, por lo tanto, su lectura dependía de las preguntas o cuestionamientos que el lector quisiera responder mediante su lectura. Generalmente este tipo de códices eran elaborados con una carga ritual y religiosa, por lo que requerían una lectura especializada ya que se consideraba que eran un lazo de comunicación entre sacerdotes y divinidades.

Los mapas también tenían su propia lógica, muy distinta de la cartografía europea que buscaba reproducir la realidad en una escala menor y con la mayor fidelidad posible. Los mapas prehispánicos eran representaciones espaciales en las cuales se colocaba en el centro el lugar que por alguna razón se consideraba el más importante. Los pueblos y comunidades se representaban mediante sus propios glifos, que eran elaborados a partir de la cosmogonía y la toponimia del lugar. Ésta podía estar determinada por las especies animales o vegetales que resguardaba, o por las características del paisaje, como los ríos o montañas.

Los códices que prevalecieron tras la llegada de los españoles, y que se resguardan hasta el día de hoy son un legado muy valioso de la memoria histórica, pues a pesar de que están elaborados en una lógica distinta a la nuestra, contienen muchísima información sobre la realidad social, cultural, política y natural de las culturas prehispánicas que habitaron estas tierras hace más de quinientos años.