Carlos Pellicer

Tabasco - Cultura

Profesor infatigable, poeta vanguardista, museógrafo por convicción. Admirador de Vasconcelos y contrario a la falsa gloria de la política, buscó la belleza porque de ella dependía su existencia, siempre pobre en dinero y rico en espiritualidad.

Carlos Pellicer Cámara nació en Villahermosa un 16 de enero de 1897, cuando esta ciudad era llamada San Juan Bautista. Su padre Carlos era el orden, la disciplina, la honradez, y su madre Deifilia era el vuelo poético, el arte de las letras y del pensamiento social.

A los 12 años escribía sonetos mientras vendía dulces hechos por su mamá; el padre se había marchado junto a los constitucionalistas y la situación económica hogareña estaba tensa. Al joven Carlos le encantaba aprender y enseñar a los necesitados, de la escuela al vecindario transitaban sus apuntes y la pedagogía, aunque casera, rendía frutos. Estudiando en la Escuela Nacional Preparatoria se fue a Colombia enviado por Carranza, hasta que Vasconcelos lo nombró su secretario privado y le cambió la vida.

El sembrador sembró la aurora;
su brazo abarcaba el mar.
En su mirada las montañas
podían entrar.

Con la cruzada educativa de Vasconcelos, el poeta se fue a alfabetizar. Cosío Villegas cuenta que Pellicer, en las vecindades de Peralvillo, pregonaba recitando a los escépticos vecinos, versos suyos y de Díaz Mirón; gracias a su gracia y arrolladora presencia logró atrapar a tantos que no daban abasto Daniel Cosío y él, a todos con respeto les fue dando las primeras luces del saber como soñaba su mentor Vasconcelos.

Fue maestro de secundaria hablando de griegos y pirámides; siempre escribió poesía y publicó en revistas como Falange (1922-23), Ulises (1927-28) y Contemporáneos (1928-31). Sus versos hablaban de lo insólito de la naturaleza, de lo escondido detrás de lo aparente; los críticos lo ubican dentro de la vanguardia, revolucionando el modernismo, no por gusto Gabriela Mistral le decía El poeta de América. En 1964 fue Premio Nacional de Literatura y Presidente del Consejo Latinoamericano de Escritores en Roma.

Como arqueólogo tuvo la fuerza y pasión para levantar siete museos, entre ellos: el Parque Museo de la Venta, en Villahermosa; la Casa Museo Frida Kahlo, y el Anahuacalli. El 16 de febrero de 1977 descansó, a los 80 años; la Rotonda de las Personas Ilustres guarda sus restos.

Sembraba la tierra.
Su paso era bello: ni corto ni largo.
En sus ojos cabían los montes
Y todo el paisaje en sus brazos.
(Se utilizaron fragmentos de su poema Sembrador).