Campaña de Morelos

Aires libertarios - Hechos

José María Morelos inició la campaña en el sur de la Nueva España desde noviembre de 1810 y acompañado inicialmente, con muy pocos hombres. Con un sentido eminentemente práctico, Morelos organizó un ejército disciplinado, efectivo en sus incursiones militares, y que se movía con rapidez. Basó buena parte del éxito de sus campañas en la guerra de guerrillas. Los insurgentes caían sobre las posiciones realistas cuando menos lo esperaban y así se hacían de pertrechos militares y víveres. 

Otro de los aciertos de Morelos fue rodearse de un grupo de hombres de probada lealtad, capacidad de organización y bizarría para el combate. Entre ellos se destacaron los Galeana, en Tecpan, encabezados por Hermenegildo. De la hacienda de Chichihualco se unió la familia Bravo. De Tixtla surgió Vicente Guerrero; en la costa grande combatió Juan Álvarez; de la región de Jantetelco, Mariano Matamoros. También se sumarían José Miguel Fernández Félix que sería conocido como Guadalupe Victoria, Manuel Mier y Terán, además de intelectuales como el joven Andrés Quintana Roo o el periodista y escritor Carlos María de Bustamante. 

Entre 1810 y febrero de 1812, cuando comenzó el famoso sitio de Cuautla, el ejército insurgente a manos de Morelos se apoderó de Zacatula, Petatlán, Tecpan, Atoyac, Coyuca, Chilpancingo, Tixtla, Chilapa, Tlapa, Chiautla, Izúcar, Taxco, Tenancingo y Cuernavaca.

Morelos rompe el sitio de Cuautla

El sitio de Cuautla es una de las páginas militares más memorables de la historia mexicana. Hay un dicho militar que dice ""plaza sitiada, plaza tomada"". Sin embargo, en 1812, José María Morelos demostró que no siempre se cumplía el dicho. En plena guerra de independencia, las tropas realistas comandadas por Félix María Calleja cercaron la ciudad de Cuautla donde se habían atrincherado Morelos y sus mejores hombres. Durante setenta y dos días los insurgentes resistieron el embate de los realistas, padecieron de hambre, de escasez de pertrechos de guerra, hubo decenas de muertos, pero nunca se rindieron. Desde el 19 de febrero y hasta mayo, Cuautla se convirtió en el símbolo de la insurgencia. Contra todos los pronósticos, el 1 de mayo Morelos se lanzó a la carga para romper el sitio y lo consiguió. Cuando Calleja entró a la ciudad, no quedaba ningún insurgente, habían logrado escapar. 

La campaña de Morelos en el sur continuó con éxito. Entre los golpes militares que lograron asestar destacó la toma de Tehuacán, de Orizaba, de Oaxaca y la rendición del fuerte de San Diego en Acapulco en agosto de 1813. 

Pero junto a la visión militar, más importante fue su talento político. Morelos tuvo visos de estadista y en septiembre de 1813, en plena guerra, convocó a la realización del Congreso de Anáhuac en Chilpancingo. El 14 de septiembre, Morelos dio lectura al célebre documento conocido como los Sentimientos de la Nación en los cuales estableció qué la separación de España sería definitiva para adoptar una forma representativa de gobierno, con división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial y en donde debía imperar la igualdad, la justicia y la ley a la cual definió del siguiente modo: 

Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto"". 

Sentimientos de la Nación señalan:

-Que la América es libre e independiente de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía, y que así se sancione, dando al mundo las razones. 

-Que la religión Católica sea la única, sin tolerancia de otra. 

-Que todos sus ministros se sustenten de todos, y solos los Diezmos y primicias, y el Pueblo no tenga que pagar más obvenciones que las de su devoción y ofrenda. 

-Que el Dogma sea sostenido por la jerarquía de la Iglesia, que son el Papa, los Obispos y los Curas por que se debe arrancar toda planta que Dios no plantó: omnis plantatis quam nom plantabit Pater meus Celestis Cradicabitur [Todo lo que Dios no plantó se debe arrancar de raíz]. Mat. Cap. XV. 

-Que la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los Poderes de ella en legislativo, ejecutivo y judiciario, eligiendo las Provincias sus vocales, y estos a los demás, que deben ser Sujetos sabios y de probidad. 

-""Que los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial estén divididos en los cuerpos compatibles para ejercerlos"". 

-Que funcionarán cuatro años los vocales, turnándose saliendo los más antiguos para que ocupen el lugar los nuevos electos. 

-La dotación de los vocales, será una congrua suficiente y no superflua, y no pasará por ahora de ocho mil pesos. 

-Que los empleos los obtengan sólo los Americanos. 

-Que no se admitan extranjeros, si no son artesanos capaces de instruir, y libres de toda sospecha. 

-Que la Patria no será del todo libre y nuestra, mientras no se reforme el Gobierno, abatiendo el tiránico, sustituyendo el liberal y echando fuera de nuestro suelo al enemigo Español, que tanto se ha declarado contra esta Nación. 

-Que como la buena Ley es Superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el Jornal del pobre, que mejoren sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto. 

-Que las Leyes generales comprendan a todos, sin excepción de Cuerpos privilegiados, y que estos sólo lo sean en cuanto al uso de su ministerio. 

-Que para dictar una ley se discuta en el Congreso, y decida a pluralidad de votos. 

-Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de Castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un Americano de otro el vicio y la virtud. 

-Que nuestros Puertos se franqueen a las Naciones extranjeras amigas, pero que éstas no se internen al Reino por más amigas que sean, y sólo haya Puertos señalados para el efecto, prohibiendo el desembarco en todos los demás señalando el 10 p 100 u otra gabela a sus mercancías. 

-Que a cada uno se le guarden las propiedades y respete en su casa como en un asilo sagrado señalando penas a los infractores. 

-Que en la nueva Legislación no se admitirá la Tortura. 

-Que en la misma se establezca por ley Constitucional la celebración del día 12 de Diciembre en todos los Pueblos, dedicando a la Patrona de nuestra libertad María Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos la devoción mensual. 

-Que las tropas extranjeras o de otro Reino no pisen nuestro Suelo, y si fuere en ayuda no estarán donde la Suprema Junta. 

-Que no hagan expediciones fuera de los límites del Reino, especialmente ultramarinas, pero [se autorizan las] que no son de esta clase, [para] propagar la fe a nuestros hermanos de tierra adentro. 

-Que se quite la infinidad de tributos pechos e imposiciones que más agobian, y se señale a cada individuo un cinco por ciento en sus ganancias, ú otra carga igual ligera, que no oprima tanto, como la Alcabala, el Estanco, el tributo y otros, pues con esta corta contribución, y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo podrá llevarse el peso de la Guerra y honorarios de empleados. 

-Que igualmente se solemnice el día 16 de Septiembre todos los años, como el día Aniversario en que se levantó la voz de la independencia y nuestra Santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se abrieron los labios de la Nación para reclamar sus derechos y empuñó la espada para ser oída, recordando siempre el mérito del grande Héroe, el Sr. D. Miguel Hidalgo y su Compañero D. Ignacio Allende. Respuestas en 21 de Noviembre de 1813, y por tanto quedan abolidas estas, quedando siempre sujeto al parecer de S.A. Serenísima. 

Meses después, ya entrado 1814, el Congreso de Anáhuac promulgó la Constitución de Apatzingán, pero debido a que la guerra continuaba no pudo entrar en vigor. 

A partir de 1814, comenzó la debacle insurgente en el campamento de Morelos. En febrero de 1814, Mariano Matamoros fue fusilado; en junio del mismo año, murió Hermenegildo Galeana; ambos eran los principales lugartenientes de Morelos. Por si fuera poco, el Congreso de Anáhuac, que se atribuyó la dirección de la guerra, despojó a Morelos del mando militar y lo redujo a pocas actividades, básicamente políticas. 

En noviembre de 1815, mientras custodiaba al Congreso a Tehuacán, Morelos y sus hombres fueron sorprendidos por las tropas realistas y en la huida cayó prisionero. Morelos fue procesado, degradado como sacerdote y fusilado el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec.