Buñuelos de Guadalajara

Jalisco - Cultura

Los antiguos romanos, al amasar bolas de harina con los puños, acostumbraban a llamarle puñuelos y los franceses beignet. Los moros ibéricos, en familias humildes, también preparaban algo muy parecido a los buñuelos actuales. En Guadalajara son una tradición y famosísimos los llamados ""Buñuelos del Santuario"".

 

Los ricos Buñuelos del Santuario se preparan mezclando ¼ de cucharadita de licor de naranja con agua purificada. Se colocan 2 tazas de harina en un recipiente grande con un espacio en el centro. Agregue 1 huevo, 1 cucharada de azúcar y otra de margarina bien fría; mezcle todos los ingredientes hasta formar una pasta grumosa. Añada el agua y el licor de naranja amasando hasta tener una pasta suave y cómoda de manejar.

 

Deje reposar la pasta 20 minutos en un recipiente de vidrio ligeramente engrasado; divida la masa en 12 bolitas y con rodillo en mano aplane, hasta formar círculos de aproximadamente 7 pulgadas de diámetro.

 

Se fríen hasta dorar, escúrralos; báñelos con miel de piloncillo o de abeja o con azúcar y ya está.

 

En Sevilla y Granada eran postre típico, pasados por aceite y cubiertos de miel; la Conquista, amén de la cruz y la espada, trajo estas delicadas confituras. Típicas en celebraciones a santos, especiales para noches de frío acompañados con un espumoso chocolate.