Ciudadano del mundo

La era liberal - Hechos

Quizás la frase más célebre de Juárez es: ""Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz"". Aunque la conocida máxima es original de Emanuel Kant -premisa fundamental en su obra La paz perpetua (1795)-, Juárez la inmortalizó casi un siglo después, en el discurso que leyó el 15 de julio de 1867, al regresar a la capital del país luego del fusilamiento de Maximiliano.

Una breve frase -perdida entre párrafos intensos que hablaban de la guerra, de la patria y de la legalidad-, trascendió el espíritu del documento por una razón: era una moraleja para los derrotados y el reconocimiento de un principio universal de convivencia entre las naciones.

El triunfo sobre la intervención francesa y el imperio de Maximiliano otorgó a Juárez una dimensión internacional que ni él mismo pudo concebir -y que ningún otro político mexicano ha logrado siquiera alcanzar-. Por fortuna, la historia oficial no fue responsable. No era una invención más. Tenía su origen en el triunfo legítimo de las armas nacionales porque reivindicaba -en México y Europa- al sistema republicano por encima de la monarquía. ""México se ha salvado por un principio y por un hombre -escribió Victor Hugo a Juárez en junio de 1867-. El principio es la República; el hombre sois vos"".

Intelectuales, escritores y políticos europeos y americanos se encargaron de difundir su nombre en la historia universal. Juan Prim le aseguraba ""la admiración de la Europa liberal""; Giuseppe Garibaldi lo había llamado ""veterano de la libertad del mundo""; el congreso de Colombia estableció que ""ha merecido el bien de la América"", el gobierno de República Dominicana lo proclamó ""Benemérito de la América"". Pero las palabras que mostraban la estatura histórica de Juárez fuera de México provenían de una extensa carta que Víctor Hugo publicó en periódicos europeos:

Europa, en 1863, se arrojó sobre América. Por una parte dos imperios, por la otra un hombre. Un hombre, con sólo un puñado de hombres. Un hombre arrojado de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de rancho en rancho, amenazado por la infame fusilería de los consejos de guerra, perseguido, errante, atacado en las cavernas como una bestia feroz, acosado en el desierto, proscrito. Ni dinero, ni pan, ni pólvora, ni cañones. Los matorrales por ciudades. Aquí la usurpación llamándose legitimidad, allá el derecho, llamándosele bandido. Y un día, después de cinco años de humo, de polvo y de ceguera, la nube se ha disipado y entonces se han visto dos imperios caídos por tierra. Nada de monarquía, nada de ejércitos; nada más que la enormidad de la usurpación en ruina y sobre este horroroso derrumbamiento, un hombre de pie, Juárez y al lado de este hombre, la libertad.

Cuando Benito Juárez decidió dejar su pueblo, San Pablo Guelatao, para irse a la ciudad de Oaxaca hacia 1818, cambió su historia y encontró en la educación el camino para su propio progreso. ""La instrucción pública es el fundamento de la felicidad social -escribió-, el principio en que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos"". Juárez cambió la desesperanza que gravitaba sobre Guelatao por educación y traspasó las fronteras de su pueblo, de su estado y de su patria.

A miles de kilómetros de Guelatao, en el viejo continente, cerca de Berna, Suiza, se levanta un enorme glaciar de 3,454 metros de altura conocido como el Jungfrau -""la joven mujer""-, considerado como la cima de Europa. La montaña, sin duda, representa la lucha permanente del hombre contra la adversidad: en una hazaña de ingeniería, desde hace un siglo tres vagones y una máquina suben hasta la punta, sitio donde los grados bajo cero rebasan la imaginación. Ahí, en la cumbre, dentro del llamado palacio de hielo, un monumento honra a ""las mujeres y los hombres que lucharon incansablemente por la causa de la libertad del mundo"". En medio de una extensa lista, entre Giuseppe Mazzini y John Stuart Mill, como un ciudadano más y sin complejos, asoma el nombre de un mexicano que comenzó su historia en Guelatao: Benito Juárez.