Bellas Artes: capilla ardiente

Datos Curiosos

Alejandro Rosas

Desde su inauguración en 1934, el Palacio de Bellas Artes ha sido mucho más que un foro para teatro, música u ópera. Ha sido varias veces declarado recinto oficial para recibir al Congreso de la Unión; ha sido centro de acopio y, por supuesto, capilla ardiente para despedir a grandes personalidades de la cultura.

     El 17 de noviembre de 1950, falleció la gran diva del arte dramático, Virginia Fábregas; el Palacio de Bellas Artes le abrió sus puertas por última vez para despedirla como a las grandes con una gran ovación. El periódico Excélsior señaló: “El Palacio de Bellas Artes fue el teatro donde doña Virginia Fábregas cosechó ayer; en las horas del mediodía, el más grande triunfo de su carrera artística”.

     El 13 de julio de 1954, después de muchos sufrimientos, murió Frida Kahlo. El velorio se realizó en la llamada Casa Azul de Coyoacán, propiedad de su padre y donde vio la luz. Sin embargo, como una forma de reconocimiento, las autoridades culturales decidieron rendirle un homenaje póstumo, de cuerpo presente, en el Palacio de Bellas Artes.

     La magna construcción se convirtió así, de la noche a la mañana, en capilla ardiente. Cientos de personas hicieron guardia de honor frente al féretro de la artista. Pero el duelo terminó en escándalo. Para honrar a su compañera, Diego Rivera colocó la bandera comunista encima del ataúd de la pintora y la clase política puso el grito en el cielo. En el recinto, el asunto no pasó a mayores, pero días después Andrés Iduarte, Director del INBA, fue cesado por haber permitido semejante afrenta.

     A partir de entonces, el recinto ha sido utilizado para dar el último adiós a los grandes protagonistas del arte y la cultura mexicana: Diego Rivera, Mario Moreno “Cantinflas”, María Félix, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Chabela Vargas, Raúl Anguiano, José Emilio Pacheco y Gabriel García Márquez, entre muchos otros.

     Según las crónicas sobre la muerte de Cantinflas en 1993, aproximadamente 350 mil personas se presentaron en el Palacio para despedirlo. En abril del 2014, entre música de vallenato, vivas y lecturas espontáneas, la gente despidió a Gabriel García Márquez, le dio el adiós con alas de mariposa. Esta vez corresponde a Juan Gabriel, icono de la cultura popular, cuyas cenizas serán despedidas en Bellas Artes, recinto que logró conquistar en 1990.