Batalla del Puente de Calderón

Jalisco - Cultura

Después de la derrota parcial cerca del pueblo mexiquense de Aculco en noviembre de 1810, Hidalgo y Allende partieron hacia rumbos diferentes: el primero a Guadalajara, la capital de Nueva Galicia; el segundo retornó a Guanajuato, de donde no tardó en huir hacia el norte debido al avance de los realistas.

 

En Guadalajara, el cura Hidalgo fue aclamado; en esa ciudad alcanzó a reunir 75,000 hombres a su mando, despachó nombramientos, editó el primer periódico insurgente y abolió la esclavitud, entre otras disposiciones. Mientras tanto, el jefe realista Calleja y su ejército ya habían tomado Guanajuato y avanzaba hacia Guadalajara esparciendo el terror en los pueblos que tocaba. Después de haber escapado por Aguascalientes y Zacatecas, Allende y Aldama arribaron a Guadalajara en los primeros días de enero de 1811. Allende, escandalizado por algunos asesinatos de españoles cometidos por las tropas de Hidalgo en esa ciudad, se puso en contra del cura y no veía conveniente enfrentar directamente al disciplinado ejército de Calleja. Pero Hidalgo, a pesar del enojo de Allende, impuso su criterio poniéndolo al mando de la operación que interceptaría la marcha del enemigo en un terreno favorable para los insurgentes, para entablar una batalla frente a frente.

 

El 17 de enero de 1811 tuvo lugar el gran enfrentamiento en el puente de Calderón, situado a 45 kilómetros al noreste de Guadalajara. Los insurgentes habían ocupado con sus cañones las alturas de colinas y cerros adyacentes a ese lugar y combatieron durante seis horas contra las fuerzas de Calleja, quien finalmente derrotó a los independentistas. La acción resultó ser desastrosa, y terminó con una desbandada general de los caudillos insurgentes hacia el norte. De hecho, ahí concluye la primera etapa bélica de la lucha por la Independencia.