Árbol de la Noche Triste ¿verdad o mito?

El siglo de la conquista - Hechos

Hernán Cortés llegó a la ciudad de Tenochtitlan el 8 de noviembre de 1519; el 30 de junio de 1520 ocurrió la llamada ""Noche Triste"" en la que Cortés y sus hombres fueron derrotados por los aztecas.

Cortés y sus soldados se encontraba huyendo de Tenochtitlán por la ahora conocida avenida Puente de Alvarado (lugar donde se dice Pedro de Alvarado saltó olímpicamente para salvar su vida mientras los puentes para cruzar los acueductos se desplomaban). Posteriormente cruzaría la ahora conocida como Calzada Tacuba hasta llegar a Popotla, lugar donde Cortés se detuvo a descansar en un ahuehuete y lamentarse por la pérdidad de muchos de sus soldados.

La crónica sobre éste hecho ha ido cambiando a lo largo del tiempo por lo que es posible que dicho evento solo sea un mito, que Cortés nunca se haya detenido a llorar por sus hombres y mucho menos a descansar en un árbol. Durante el período de la Nueva España, se escribieron muchas crónicas relacionadas a dicha derrota pero fue en 1843, en el libro ""Historia de la Conquista de México"" por William Prescott, que por primera vez se menciona un árbol.

Al año siguiente de su derrota, Cortés puso sitio a la capital del imperio azteca que cayó el 13 de agosto de 1521 pero no en Tenochtitlán, si no en una batalla librada en Tlatelolco, justo el día de San Hipólito, a quien desde entonces se le consideró patrono de la ciudad.

Es muy posible que el origen de las crónicas de un Cortés derrotado y desconsolado, surgieran durante el período de Independencia, donde se buscaba enaltecer el origen criollo y debilitar la imagen de los españoles.

El ""árbol de la noche triste"" sufrió dos incendios, uno de ellos ocurrido en 1972 y otro en el año de 1981, el cual lo consumió casi por completo hasta dejar únicamente la base del enorme tronco que conocemos ahora.

No se sabe cómo ni cuándo se determinó que este árbol fue el lugar preciso donde Cortés lloró, sin embargo, ha permanecido a lo largo de la historia, como un símbolo más del fin del imperio azteca y el nacimieto del pueblo mestizo y ese, posiblemente, sea su valor.