Andrés Quintana Roo

Yucatán - Cultura

Don Andrés pudo ser muchas cosas, una determinante: ser compañero, amante y esposo de doña Leona Vicario. Hombre de pensamiento político-poeta-abogado, en el orden que sea. Respetado por amigos y enemigos, un caballero por la Independencia de México.
Nació en la Mérida del 1787, de cuna canaria pues la familia de José Matías Quintana y María Ana Roo, pertenecen a la llegada de peninsulares a la otra península, la de Yucatán del siglo XVIII.
En el Seminario de San Ildefonso de Mérida y en la Real y Pontificia Universidad de México estudió; el bachillerato lo cursó en Artes y Cánones, y concluyó abogacía con el apoyo de don Agustín Pomposo, que abrió su bufete para el joven pasante.
Su padre desafió a España editando en su imprenta periódicos considerados subversivos y hasta San Juan de Ulúa -fortaleza que desde Cortés servía de cárcel- no paró. El papá pertenecía a los Sanjuanistas junto a Pablo Moreno y José María Velazquez; buscaban un mejor reparto de las riquezas de la Iglesia y un mejor trato a los indígenas, de tal palo, tal astilla: don Andrés llegó a ser Miembro del Congreso de Chilpancingo, presidió la Asamblea Constituyente, Diputado, Senador, y Secretario de Estado varias veces.
La vida de doña Leona y don Andrés son de una peripecia perfecta para cine: matrimonio, conspiraciones, independentistas, insurgencia, claustro por castigo, huídas, parir en una cueva, indultos del virrey y establecidos en 1818 en la ciudad de México, aparentemente en calma.
Don Andrés se dedicó a sus pasiones: el ejercicio de abogado y a escribir, ficción e historia. Cuando se consolida la Independencia llega su gloria, coronada con la Secretaría de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Gómez Farías. En la ciudad de México murió a los 64 años, un 15 de abril.