Yanhuitlán, la ciudad de las nubes

El siglo de la conquista - Hechos

 Yanhuitlán conformó parte de la geografía mítica y física de los antiguos mixtecos; dentro de la tradición religiosa se dice que fue el sitio donde se creó la primera pareja humana. Está ubicado en el entrecruce de la Sierra Madre Oriental y la Sierra del Sur, en una zona montañosa tan alta que sus habitantes literalmente caminan entre las nubes. El códice Vindobonensis da cuenta de la creación divina de su cielo bajo, de su noche sentada y rodeada de estrellas, así como de su día, de donde proviene y emana su gente.

Sus primeros pobladores -hace 4000 años- fueron llamados Tay Nuhu, recolectores que habitaron en cuevas y que eventualmente sostuvieron cacerías épicas contra especies extintas como mamuts y bisontes. Como sucedió en casi todas las sociedades antiguas, el almacenamiento de granos los llevó a la agricultura. Pero en algún momento, difícil de precisar, fueron dominados bélicamente por una cultura proveniente de los territorios que hoy corresponden al estado de Puebla; su hibridación dio lugar a lo que Alfonso Caso denominó ""reinos de la mixteca"".

En el contexto de ciudades con arquitectura monumental, desarrollaron distintas técnicas agrícolas, así como la cerámica, orfebrería con influencia teotihuacana, cestería, carpintería, producción de textiles, joyería, disciplinas como la escritura pictográfica, astronomía, medicina. Allí se encontró una de las escasas culturas que trabajaron metales -principalmente el bronce-.

En sus calles proliferaron edificios de cantera labrada con murales, almenas y esculturas, palacios, tianguis y un centro ceremonial -Yucuñuudzahui, en la cima del cerro-, cimentado sobre entierros masivos y destruido en el siglo XVI por orden de los frailes evangelizadores, quienes mandaron construir el templo de Santo Domingo sobre sus plataformas. Se calcula que del año 1100 al 1500 tuvo la asombrosa cifra de quince mil habitantes -actualmente tiene mil quinientos residentes-.

Su máximo gobernante fue llamado Yya, descendiente de largas cadenas dinásticas, encargado de regular el comercio, dirigir el ejército, administrar justicia. Este personaje constituyó la autoridad suprema del poder religioso; los campesinos estaban obligados a rentarle la tierra y también se le ofrecía tributo obligatorio en especie y trabajo por parte de toda jerarquía inferior a la suya, siendo la esclavitud una práctica permitida.