Tamtok

El siglo de la conquista - Hechos

Hace más de dos mil quinientos años en un valle tropical de la actual huasteca potosina se estableció una civilización que de modo sumario y en virtud de la carencia de información más precisa, la arqueología agrupó bajo los términos de chichimeca y/o huasteca.

El paisaje físico sobre el que se desplegó aquella cultura debió ser como una ensoñación, tanto por su heterogeneidad vegetal y animal, como por el contexto humano en el que se desarrolló, algo que aún puede apreciarse en las huellas dejadas por la arquitectura, así como por diversos artefactos y testimonios materiales que formaron parte de la vida cotidiana, encontrados en los últimos años por los investigadores. Tamtok es un sitio identificado con la abundancia de agua, el elemento natural que elevaron a una condición sagrada, ya fueran los manantiales, los espejos o mantos estancados en lagos o los caudales que corrían en los ríos. El agua fue concebida como la sangre de la Tierra.

La región albergó numerosas especies de árboles y pájaros, flores en rama, animales tan diversos e importantes en la existencia comunitaria que frecuentemente transitaron hacia el estrato de lo mítico. Asimismo, docenas de lomas que formaban la topografía de la zona, fueron modificadas por la imaginación y la pericia de sus habitantes, los que las reinventaron, convirtiéndolas en estructuras arquitectónicas, edificios circulares sobre plataformas de tierra apisonada, rodeadas en su perimetría por piedras esféricas -una variedad de lajas que no existe en la región-, las que marcaban el límite entre lo sagrado y lo profano.

Las elevaciones de estas construcciones fueron un signo de seguridad frente a las  inundaciones del río Tampaón, habiéndose construido un formidable sistema de canales y lagunas, tanto naturales como artificiales, cuyos rastros actuales en forma de guías acuáticos y pequeños estanques que son uno de los mayores signos del conocimiento hidráulico de las civilizaciones que vivieron más allá de la frontera mesoamericana. No se conocen puntualmente los parámetros que guiaron los trazos de la construcción de esta ciudad, pero se sabe que su lógica, en buena medida, se basa en un procedimiento funcional que aprovecha las formaciones naturales y las características climatológicas del lugar, conformando una notable experiencia que acopla las condiciones que ofrece la naturaleza con la intervención humana, mostrando una visión integradora y absolutamente complementaria. Lo cierto es que numerosas elevaciones fueron orientadas de este a oeste, siguiendo la ruta del Sol, por lo que se puede asegurar que Tamtok fue -como sucedió con otras ciudades- una imagen del cosmos, cuyo descubrimiento se atribuye a Joaquín Philipe Meade (1896-1971), quien firmó un contrato en 1938 con el Departamento de Monumentos Prehispánicos de México para excavar una región, de la que aseguró ""fue un centro ceremonial"".

Tamtok ha sido vista por algunos arqueólogos como una especie de acrópolis ocupada por lo menos seicientos años antes de la era cristiana, y se cree fue abandonada cerca del año 1400 d. C. En esta ciudad-necrópolis se han encontrado más de doscientos entierros -treinta y seis son mujeres decapitadas- y una gran cantidad de objetos rituales, entre los que destaca el disco lunar más grande encontrado hasta la fecha, con treinta toneladas de peso. Este sitio es uno de los más importantes asentamientos prehispánicos ubicados en el norte de México, la investigación realizada en él ahasta la fecha ha cambiado por completo la concepción de los grupos del norte, al grado que algunos arqueólogos radicales afirman que se trata de la mítica Aztlán, la legendaria urbe de la que partieron los mexicas rumbo a Tenochtitlán