La reina roja

El siglo de la conquista - Hechos

La noche del 1 de junio de 1994 se rompió el hermetismo que durante siglos dominó la tumba de una mujer de la antigüedad maya. Los arqueólogos Arnoldo González, Fanny López y Jorge Acosta abrieron en el Templo XIII de Palenque, contiguo al Templo de las Inscripciones donde yacía Pakal, el sarcófago de un personaje que paulatinamente se revelaría como una reina maya. El descubrimiento se realizó en el corazón mismo de Palenque, una ciudad ligada a la selva, que a la llegada de los españoles llevaba 600 años sepultada bajo la maleza.

    Este encuentro abrió una nueva página en la arqueología mexicana, ya que se trataba de la segunda construcción funeraria piramidal fuera de Egipto, una estructura de gran sofisticación: 25 metros de altura con escalinatas fraccionadas en nueve niveles -referencia a los niveles del Inframundo-; muros decorados con imágenes de los Señores del Reino de los Muertos (Bolontikú). 

    El sarcófago donde se encontraba la reina ocupaba el centro del recinto, había sido manufacturado con piedra caliza y estaba completamente sellado; a su lado habían dos esqueletos (un niño decapitado y una mujer a la que se le extrajo el corazón y de la que probablemente se había obtenido sangre sacrificial).

    El nombre de Reina Roja le fue dado por un atuendo suntuoso, en el que sobresale una máscara de malaquita, aunado a la presencia de gran cantidad de cinabrio rojo de alta toxicidad, utilizado durante un ritual funerario en el que se cubrió el cuerpo en su totalidad, color que los mayas relacionaron tanto con la sangre como con el amanecer, asociaciones con las que simbólicamente se dotaba de vida y se propiciaba el renacimiento de aquella mujer.

    La identidad de la Reina Roja fue considerada un misterio alrededor de la cual se han generado numerosas polémicas. Ente las posibilidades arrojadas, principalmente tras 18 años de investigaciones, entre las que destacan las de Antropología  Física, se han descartado -con reservas- las identidades relacionadas con Joolik Nan, inferencia realizada a partir de las inscripciones dinásticas, también con Sak Kuk, madre de Pakal y con Hun K´Anleum -Señora I Telaraña-, máxima representante de una de las dinastías de Palenque; dando prevalencia a Tzakbu Ajaw, esposa de Pakal y madre de sus tres hijos, dos de los cuales accedieron al trono, aunque aún no existe una prueba contundente acerca de la relación entre Pakal y la Reina Roja. Asimismo, este encuentro con el pasado ha dejado abierta la incógnita acerca del lugar alcanzado por las mujeres en la jerarquía maya.