Canción para suicidarse

Música

En 1933, en Budapest, Hungría, se hizo popular la canción llamada Szomurú vasárnap (Triste Domingo) y pronto fue asociada como la causante de una terrible ola de suicidios entre la gente joven.

Por supuesto la calidad de vida, la pobreza y la falta de oportunidades entre los jóvenes húngaros influyó en que se quitaran la vida. Pero en realidad  Triste Domingo, canción que trata de un amor imposible entre un hombre y una mujer casada, era unas de las canciones más deprimentes de la historia y muchos de los jóvenes que se suicidaron la mencionaron en sus cartas de despedida: ""...que ahora en mi tumba yo te he de esperar"", dice la última línea de la melodía.

La pieza musical fue compuesta por el excéntrico compositor y pianista húngaro, Rezo Seress (1899-1968), con letra de su amigo y poeta Ladislas Javor. Rezo prácticamente vivió siempre en la pobreza, pese a que su canción se convirtió en un verdadero éxito en Europa y Estados Unidos.

Increíblemente Seress, en solidaridad con su amada Hungría y su situación, rehusó la oportunidad de viajar a Norteamérica y Europa para cobrar sus jugosas regalías, prefirió quedarse como pianista en un restaurante de clientela bohemia que, junto con las prostitutas, se juntaban unos con otros a calentarse en la única estufa que estaba cerca del piano durante los duros inviernos en la provincia húngara.

De carácter bohemio, sumamente melancólico y pesimista, Rezo, de origen judío, fue apresado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y enviado a un campo de concentración, del cual sobrevivió. Para ganarse la vida trabajó en un circo como trapecista, oficio en el que era muy bueno. En el camino aprendió de manera autodidacta a tocar el piano, tocando la mayor de las veces sorprendentemente con una sola mano, mientras malabareaba con la otra.

Conforme crecía la fama de Seress su depresión aumentaba. La muerte de su familia en un campo de concentración de Ucrania, su decepción dentro del partido comunista (como éxitos se escuchaban en Estados Unidos lo corrieron del partido) y su catastrofismo, propio de un ambiente nada amigable, lo llevó también a hacerle caso a su canción y en 1968 de pronto se mató saltando de una ventana.

Como mencioné, Triste Domingo fue un éxito en Estados Unidos, sobre todo bajo la interpretación de una de las damas más sentimentales y tristes del jazz, Billie Holiday, quien en 1946 la hizo famosa (Triste domingo).

Recomendaciones:
-Versión original
-Versión de Sinead O'Connor
-Versión de Björk

Y aquí la letra de la famosa canción:

Triste Domingo, con cien flores blancas
y ornado el altar de mi loca ilusión,
donde mi alma se ha ido a postrar
mientras mi boca llamándote está.
Muere en mi sueños ocasos de hastío
Cansados de espera y de soledad.

¡Triste Domingo!

Tú no comprendes la angustia terrible
de estar esperando, sin verte, llegar.
¡Vuelen tus pasos que debo marchar!
No ves que muero con mi loco afán.
Quiero que seas la blanca y piadosa
mortaja que cubra mi hora final.
¡Triste destino!

Querido

Junto a mi ataúd que circundan muchas flores,
aguarda mi confesión un sacerdote
Y a él le digo:
Lo quiero, lo espero.

No temas nada si encuentras mis ojos
sin vida y abiertos y esperándote.
Tus manos son quien los deben cerrar,
y acaso entonces yo habré muerto en paz.
Siento un doblar de campanas, que
lúgubremente sus voces me ordena marchar.

¡Triste Domingo!

¡Vuela mi vida tu paso querido
que llega la hora que debo partir!
Quiero tenerte en mi viaje final
y algo me dice que no llegarás
Triste Domingo visítame amado
que ahora en mi tumba yo te he de esperar.