Gaspar Yanga: Héroe desconocido

La Nueva España - Hechos

Un movimiento rebelde, insólito, inimaginable para el siglo XVI, casi como una leyenda del México virreinal fue la rebelión de esclavos negros que encabezó, en Veracruz, Gaspar Yanga, y que, a la postre, resultó en la fundación del primer pueblo libre de América: San Lorenzo de los Negros.

Durante los años inmediatos a la conquista de México, cuando apenas tomaban forma las instituciones de la Nueva España, la Corona española autorizó compañías de importación de esclavos negros al más grande virreinato de América para trabajar en las haciendas azucareras de Veracruz.

Los esclavos que lograban escapar del trato inhumano al que eran sometidos se refugiaban a las zonas montañosas, entre Cofre de Perote y el pico de Orizaba; llamados cimarrones, estas figuras míticas no tardaron en convertirse en estereotipo racial, concebidos como gente salvaje e indolente.

En 1570, Gaspar Yanga encabezó una rebelión de esclavos negros en la región; durante más de 30 años, los esclavos fugitivos en las montañas sobrevivieron de la agricultura, del asalto a las caravanas que transitaban por el lugar y del robo a fincas vecinas.

En enero de 1609 llegó a oídos de las autoridades virreinales la noticia de que los esclavos planeaban un levantamiento en el que matarían a los blancos de la ciudad y nombrarían por rey a Yanga, quien por cuestiones de edad había dejado de dirigir personalmente a los sublevados para convertirse en líder moral de la causa libertaria.

Para calmar los ánimos de los asustadizos habitantes de la ciudad de México y el puerto de Veracruz, las autoridades mandaron a azotar públicamente a varios esclavos negros que estaban presos y enviaron una expedición para perseguir a los sublevados.

Al mando de Pedro González de Herrera, salieron de Puebla 200 hombres comisionados a la pacificación de los esclavos; a los pocos días de su llegada, un soldado español fue tomado prisionero y llevado ante la presencia de Yanga quien, magnánimo cual monarca, le perdonó la vida, le dio de comer y lo puso en libertad con una carta dirigida a González de Herrera.

En aquella carta, Yanga no pedía conciliar la paz, lo retaba a enfrentarse con ellos y para no dilatar el encuentro, aquel prisionero liberado les serviría de guía. No había más opción que ir a la guerra.

Tras una larga resistencia, Yanga negoció la paz; rendirían tributo a la Corona, aceptarían la evangelización y devolverían a cualquier esclavo fugitivo a cambio de un territorio libre de esclavitud. La Corona española aceptó y fundó así el primer pueblo libre de América: San Lorenzo de los Negros.