Estudiantes dinamiteros

La época de las crisis - Vida Cotidiana

Uno de sus últimos actos como presidente de México fue erigirse a sí mismo una estatua… ¡en plena Ciudad Universitaria! A Miguel Alemán no le bastó con ser nombrado doctor honoris causa en Derecho por la misma institución, quería perpetuarse como la piedra dentro de la Universidad. El encargado de labrar la escultura monumental fue Ignacio Asúnsulo, antes había esculpido el monumento al Trabajo, al Soldado y a Álvaro Obregón. Vicente Leñero en su reportaje Una estatua para Miguel Alemán afirma que le fue imposible encontrar los planos originales de la estatua, las discusiones de las autoridades en torno a ella o los documentos oficiales del Patronato Universitario en torno a los gastos de construcción, los gastos y la ubicación. La decisión parecía haberse tomado desde muy arriba, tal vez desde las oficinas de Palacio Nacional.

Ironías de la historia, la estatua de Asúnsulo se parecía más a Joseph Stalin que a Miguel Alemán. La estatua fue inaugurada la mañana del 18 de noviembre de 1952, dos días antes de la inauguración de la Ciudad Universitaria. Hubo estudiantes presentes y los políticos echaron discursos. La estatua estaba cubierta con una bata que algunos decían que era la toga del doctorado honoris causa. Ocho años más tarde, en medio de las protestas por los conflictos laborales del 58, un mitin estudiantil decidió destruir la estatua por medio del fuego. Ante su fracaso, los estudiantes regresaron con dinamita, desprendieron parte de la toga y destruyeron parte de la espalda de la estatua ante las protestas de la prensa y de la ""buena sociedad"".

Restaurada por Asúnsulo fue reinaugurada en junio de 1961 tan sólo para ser dinamitada de nuevo cinco años más tarde. Después de la huelga de1966, la izquierda estudiantil, motivada por la caída del rector Ignacio Chávez, también tiró la estatua del ex presidente Alemán. Esta vez fueron cuatro cargas explosivas las que derribaron la cabeza y dañaron la estructura. Aunque no la derribaron, la estatua fue escondida tras un corral y derribada tiempo después. Aunque se culpó a estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, a radicales y ""trotskistas"", los culpables de dicho acto de reivindicación universitaria nunca fueron premiados.