Por amor a la patria: El general Epitacio Huerta

La era liberal - Hechos

Su memoria quedó guardada entre las ruinas de Puebla, como uno más de los defensores de la plaza de los que poco se conoce. La historia de Epitacio Huerta, comenzó en el sitio que pusieron los franceses en 1863, pero se extendió hasta Europa en un periplo de sinsabores y angustias.

El 16 de marzo de 1863, cerca de 30 mil soldados franceses sitiaron la ciudad de Puebla. El ejército de Oriente resistió el sitio durante 62 días pero las escasez de víveres y municiones obligó al general Jesús González Ortega a rendir la plaza el 17 de mayo del mismo año.

El mariscal Elías Federico Forey, general en jefe de las fuerzas invasoras, envió a los oficiales mexicanos que habían caído prisioneros un documento para que firmaran, bajo palabra de honor, no volver a inmiscuirse en hechos de guerra. Muchos oficiales mexicanos, indignados, se negaron a firmar la sumisión.

El 23 de julio de 1863, Epitacio Huerta y cerca de 530 prisioneros más, fueron llevaros a Veracruz para ser embarcados en el D’arien, rumbo a Francia. Los prisioneros fueron separados en grupos al llegar a París y confinados en diferentes lugares. El gobierno francés hizo un intento más para que los prisioneros firmaran la sumisión; quienes la aceptaron fueron embarcados de regreso a México, aquellos que antepusieron el amor a la patria sufrieron el martirio y fueron sometidos con mayor severidad a maltratos físicos y morales.

El dinero mensual destinado para la manutención de los prisioneros era insuficiente, los oficiales mexicanos estaban condenados al hambre y la desnudez si el gobierno mexicano no los socorría. Epitacio Huerta se puso en contacto en numerosas ocasiones con el gobierno republicano que combatía a la intervención, relató una y otra vez las precarias condiciones en las que él y sus compañeros se encontraban pero dadas las circunstancias por las que atravesaba el país, ningún reclamo por el abandono sirvió para que recibieran ayuda. Tuvieron que arreglárselas solos.

En mayo de 1864, las autoridades mexicanas y francesas llegaron a un acuerdo, todos los prisioneros debían quedar en libertad; solo que esta vez deberían permanecer en Francia como refugiados políticos, sin trabajo, sin manutención y sin derecho a pasaje de regreso a México.

Como pudo, el general Epitacio Huerta logró reunir recursos para volver al país con la intención de continuar la lucha, pero a su regreso se manifestó en contra de que Benito Juárez extendiera su gobierno en 1865 por lo cual permaneció en Estados Unidos hasta enero de 1868, meses después de la caída del imperio.