El sonido 13 de Julián Carrillo

Música

A pesar de que todos tenemos música favorita, saber sobre y entenderla no es tarea fácil. De hecho, hay quienes dedican toda su vida a estudiarla, ejecutarla e incluso a investigar para proponer innovaciones, y les falta tiempo para lograr todo lo que se proponen.

En México existen muchos ejemplos de músicos sobresalientes que se dedicaron a la investigación musical, como Julián Carrillo Trujillo, quien además de ser compositor, director de orquesta, violinista y científico, fue pionero en el microtonalismo. Nació el 28 de enero de 1875 en Ahualulco, San Luis Potosí, y desde temprana edad demostró interés por la música, por lo que estudió con diversos maestros e incluso compuso una misa a los 10 años.

A grandes rasgos, el microtonalismo es un nombre simbólico que asignó Carrillo al método de emplear microtonos de su propia invención. Un microtono es una unidad de una escala musical no tradicional, es decir, que su magnitud es menor al semitono, como el que suena entre un do y un do sostenido.

Para llegar a esta conclusión, Carrillo primero tuvo que estudiar y comprender la supuesta ""Ley de Divisiones de Cuerdas"" la cual sostiene que si se divide en dos segmentos una cuerda, cada uno sonará como la octava; si en tres, cada uno será la quinta, y así sucesivamente. El músico se sorprendió al estudiar las leyes de producción de los intervalos fundamentales, por lo que se decidió a experimentar por su propia cuenta. Así, realizó en su departamento un experimento: utilizando el filo de una navaja para presionar la cuerda en el punto exacto de entre las notas sol y la de su cuerda de violín, obtuvo dieciséis tonos nítidamente diferentes. En todo su trabajo posterior siguió sobre esta misma línea, estudiando cada vez más profundamente las bases física y matemática de la música. Llamó inicialmente Sonido 13 al intervalo de un dieciseisavo de tono, cuyo valor matemático es de 1.0072. Más tarde utilizó el término para denominar así a su sistema microtonal en su totalidad. Logró 4640 sonidos diferentes en la octava y optó por los 16avos de tono aumentando a 96 sonidos por octava.

Todo esto fue explicado por Carrillo en un texto publicado en la revista Marcha, tiempo después de su muerte, ocurrida el 9 de septiembre de 1965:

El sonido 13, en el sentido literal de la palabra, fue el primero que rompió el ciclo clásico de los doce sonidos existentes, a la distancia de un dieciseisavo de tono (que fueron los intervalos logrados por mí en mi experimento entre las notas sol y la de la cuarta cuerda del violín), y cuya constante matemática es 1,0072; pero ahora, sonido 13 es un nombre que abarca el total de mi revolución, que ha conquistado en su desarrollo una multiplicidad de intervalos musicales jamás soñados; que ha inventado y construido nuevos instrumentos que han sido tocados en conciertos en los centros más linajudos, tanto enEuropa como en América, y que, además ha planteado una reforma total de las teorías clásicas tanto de música como de física musical; que ha escrito los libros técnicos para su desarrollo, inventando un nuevo sistema de escritura.

Para demostrar su teoría, creó varias composiciones entre las que destaca la primera de ellas, titulada Preludio a Colón. Muchos compositores posteriores a Carillo han compuesto obras basadas en los postulados del Sonido 13 y se siguen interpretando en diversas partes del mundo.

En resumen, el mérito técnico e intelectual de Carrillo al haber desarrollado el sonido 13, es el de haber creado una familia de pianos, arpas y otros instrumentos, capaces de hacer sonar intervalos equivalentes a cuartos, quintos, sextos, séptimos y hasta dieciseisavos de tono. Carrillo también escribió numerosos métodos y textos de divulgación con su teoría, y compuso abundante música bajo estos preceptos.

Con la colaboración especial de Fernando Salgado.

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